El ejemplo más reciente de los cambios que sufre el cuerpo humano tras salir al espacio lo tenemos en Artemis II, Christina Koch publicó, tras un par de semanas del amerizaje, un video en el que se esfuerza por recuperar el equilibrio. Está acompañada por funcionarios de la Nasa y da muestra de algunas consecuencias de salir del planeta. En aquella publicación, la astronauta dijo: "Cuando las personas viven en condiciones de microgravedad, los sistemas de nuestro cuerpo que han evolucionado para informar al cerebro sobre nuestros movimientos —los órganos vestibulares— no funcionan correctamente".
Es decir, los astronautas pierden la capacidad de un equilibrio estable. Aunque a los astronautas se les vio caminar con normalidad rumbo al helicóptero que los regresó a su base de la NASA, lo cierto es que no estaban en condiciones normales, por eso debieron pasar por un proceso de recuperación: "(...) el cerebro aprende a ignorar esas señales; por eso, al regresar a la gravedad, dependemos en gran medida de la vista para orientarnos", dijo Koch.
Y en efecto, salir del planeta, nuestro entorno natural, provoca cambios en el cuerpo; los animales que han salido de la Tierra también las sufren, aunque de ello no se hable. Es que los cuerpos nacen, crecen y se desarrollan en ambientes específicos, para los cuales, los organismos están preparados. Afuera, los humanos y animales se enfrentan a la radiación cósmica, por eso es necesario utilizar trajes espaciales, que limiten el impacto de aquellas ondas en órganos principales.
Sin embargo, es conocido, desde hace décadas, que entre más tiempo se pasa en el espacio, la pérdida ósea es una de las consecuencias que más impacta; resultado de la falta de peso sobre el esqueleto. Otro de los perjuicios para el sistema óseo era que la microgravedad no permitía la formación de tejido óseo nuevo y, al contrario, aceleraba su reabsorción.
Pero se ignoraban las consecuencias a largo plazo tras largos periodos en el espacio. Hoy por hoy, algunos astronautas están en la Estación Espacial Internacional; allí ejecutan misiones que pueden durar hasta seis meses antes de retornar al planeta Tierra. Pero nuevos estudios de la Nasa proponen dificultades para el futuro, especialmente cuando se pretende instalar bases lunares y marcianas.
La ingravidez, un proceso que los astronautas padecen
De acuerdo con la ESA (Agencia Espacial Europea) la ingravidez se pueden comprender como acciones que no pueden realizarse en el espacio por la falta de gravedad. Fuera del planeta, los astronautas pueden flotar, moverse con tranquilidad en su base y ejecutar movimientos que en la Tierra son imposibles.
Algunos efectos asociados a la ingravidez son, de acuerdo con la agencia espacial citada, dolores de cabeza y mareo, porque la sangre sube a la cabeza; y el debilitamiento de los huesos y los músculos. Por ello, los astronautas deben realizar ejercicios allá, en el espacio, para evitar un deterioro mayor y, en la Tierra, recuperarse más rápido.
Durante años, este debilitamiento se estudió en frentes relacionados con la rotura de huesos luego de finalizadas las misiones. De manera directa se pensaba que sí, pero lo cierto es que no se tenían pruebas científicas. Pues un estudio de la Nasa determinó que los humanos que pasan más de tres meses en el espacio, presentaron más fracturas de cadera tras el retorno en comparación con quienes no duraban este tiempo.
El estudio fue liderado por el Centro Espacial Johnson, que estudió los resultados médicos de diferentes astronautas que habían tenido misiones y descubrieron que las probabilidades eran mayores para quienes se mantenían de forma prolongada en el espacio.
Pero descubrieron que las mayores fracturas se presentaban en la cadera. Pero el estudio advierte que ignorar una buena recuperación puede afectar mayoritariamente la vida de los astronautas, que suelen realizar actividades exigentes a las semanas de retornar de sus misiones espaciales.
Los retos para la Nasa
Esto plantea nuevos retos para las agencias espaciales, porque estos resultados implican la realización de procedimientos de recuperación más exigentes y cuidadosos con los astronautas. En la actualidad, a los humanos que salen del planeta se realizan procesos de rayos X para medir las cualidades del esqueleto. Ahora deberán realizar procesos más rigurosos para saber el estado de los astronautas tras su viaje espacial.
El estudio propone que se tracen medidas preventivas que propendan por la salud ósea de los astronautas antes de cada misión, al hacerlo pueden ejecutar, posteriormente, ejercicios para que el cuerpo tenga una óptima recuperación. Esto se hace relevante, especialmente porque antes del fin de década hay varias misiones rumbo a la Estación Espacial Internacional, una nueva parte de Artemis; solo por parte de la NASA.