El Observatorio Europeo Austral publicó una fotografía en la que se evidencia cómo se utilizan potentes láseres desde la Tierra para apuntar hacia el cielo. En la foto no solo se puede ver el observatorio y los láseres en función; también puede evidenciarse a la Vía Láctea en todo su esplendor.
El observatorio, ubicado en el desierto de Atacama, en el norte de Chile, fue establecido en 1962 y es la principal base de intergubernamental de ciencia y tecnología de astronomía terrestre. Hay 16 miembros que la integran (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza). De acuerdo con información de la ESO, trabajan más de 750 personas de hasta 30 países diferentes.
Además del telescopio principal, existen cuatro telescopios unitarios que usan para disparar los láseres. Tienen espejos primarios de 8,2 metros que, usados con otros objetos de alta tecnología es capaz de estudiar exoplanetas distantes con gran detalle.
¿Cómo funcionan los láseres y para qué se usan?
Los telescopios terrestres, llamados Antu, Kueyen, Yepun y Melipal, de izquierda a derecha, funcionan de manera independiente, aunque también pueden hacerlo en manera conjunta.
Los láseres están diseñados para penetrar 90 kilómetros en la atmósfera superior de la Tierra, donde impactan átomos de sodio, haciéndolos brillar para crear "estrellas guías" artificiales, según Space.com. Los átomos, una vez contactados, son usados para corregir efectos de desenfoque y distorsión en tiempo real de los telescopios. Lo anterior es gracias a las tecnologías de óptica adaptativa instaladas en los aparatos de visión.
Melipal ha utilizado estos láseres de estrellas guía con gran eficacia desde su instalación en 2016. En cuanto a Antu, Kueyen, Yepun y Melipal obtuvieron sus láseres en diciembre de 2025, con el fin de complementar los instrumentos del Interferómetro del Very Large Telescope.
Los principales avistamientos de los telescopios
En este observatorio, se llevó parte de la misión internacional para obtener la primera imagen del agujero negro en la galaxia Messier 87 (situada a 53-55 millones de años luz de la Tierra. Es mucho más grande que la Vía Láctea).
Desde estos espacios, se han descubierto miles de exoplanetas fuer del sistema solar, incluyendo "supertierras", planetas potencialmente habitables y sistemas planetarios completos. Gracias a esto, Chile es considerado uno de los líderes mundiales en descubrimiento de cuerpos celestes.
Además, con esta base se confirmó la existencia de un agujero masivo en el centro de la Vía Láctea (galaxia en la que nos ubicamos). Este trabajo mereció un premio Nobel de Física en 2020.
Cabe destacar que la ubicación de la base de la ESO se ubica en esta parte del mundo se debe a que tiene cielos extremadamente despejados con muy poca contaminación lumínica, gran altitud y un clima seco. Más del 40% de la astronomía mundial se observa desde Chile.