Loncheras bajo la lupa: ¿qué están comiendo los niños colombianos y cómo mejorarlo sin gastar más?

Expertos advierten que la calidad de las loncheras escolares influye en la concentración, energía y bienestar emocional de los menores.
Referencia alimentos. Crédito: Freepik

Con el inicio del calendario escolar, miles de familias colombianas retoman la preparación diaria de loncheras y almuerzos escolares para niños y adolescentes.

Más allá de resolver “algo rápido para comer”, los expertos advierten que la alimentación escolar influye de manera directa en el rendimiento académico, los niveles de energía y el bienestar emocional durante la jornada educativa.

De acuerdo con organismos internacionales de salud, los niños deberían limitar el consumo de azúcares añadidos a un máximo de 25 gramos diarios y reducir el sodio a menos de 1.500 mg en edad escolar.

El exceso de estos componentes se asocia con fatiga, problemas de concentración y riesgos metabólicos a largo plazo.

En contraste, una dieta basada en alimentos frescos, frutas, verduras, proteínas de calidad y cereales integrales favorece una energía más estable, la atención y la memoria.

Errores frecuentes en las loncheras escolares

En diálogo con Bienestar FM, Andrés Vásquez, director del programa de Gastronomía de la Universidad ECCI, advirtió que uno de los principales problemas es la normalización de ultraprocesados en la alimentación infantil.

A esto se suma la ausencia de frutas frescas, vegetales y fuentes de proteína de calidad, así como la poca variedad en los menús semanales.

EL experto indicó que repetir los mismos alimentos limita la ingesta de micronutrientes y empobrece la relación de los niños con la comida. Otro aspecto crítico es el tamaño de las porciones, que en muchos casos no responde a las necesidades reales de energía durante la jornada escolar.

Alimentación saludable sin gastar más

Desde la gastronomía, el enfoque no se limita a cambiar ingredientes, sino a transformar la experiencia de comer.

El color, la textura, la forma y la participación del niño en la preparación, hacen que los alimentos saludables resulten más atractivos.

Permitir elegir entre opciones sanas o colaborar en tareas sencillas fortalece un vínculo positivo con la comida.

Uno de los mitos más extendidos es que comer bien es más costoso. Según los expertos, las plazas de mercado, productos de temporada y alimentos tradicionales como papa, plátano, yuca o arracacha, ofrecen una excelente relación costo-beneficio.

Las legumbres y el huevo destacan como proteínas accesibles y nutritivas, mientras que la planeación semanal y el aprovechamiento de preparaciones previas reducen desperdicios.

Desde la academia, el mensaje es claro: volver a las bases de la cocina colombiana permite mejorar la calidad de las loncheras sin aumentar el gasto.

Una alimentación equilibrada no solo previene enfermedades, también mejora la disposición, la concentración y el estado de ánimo en el aula.

En ese sentido, alimentar también es educar, y cada lonchera se convierte en una oportunidad diaria para apoyar el aprendizaje y el desarrollo integral de los niños.