La luna de Júpiter que tendría un océano oculto y vida extraterrestre: la NASA tiene sus ojos sobre ella

Europa concentra evidencias científicas que la ubican como un posible escenario para la vida fuera de la Tierra.
Evidencias científicas ubican a Europa como un entorno con agua líquida y condiciones químicas aún en estudio. Crédito: Freepik

La humanidad sigue en la búsqueda de vida más allá del planeta Tierra y en el interés por entender cómo pudo formarse. Hasta ahora, no se han registrado datos concluyentes que confirmen la existencia de vida fuera de nuestro mundo, pero la investigación continúa activa. Esta búsqueda no se limita a observar otros sistemas solares, sino que también se concentra dentro del propio sistema solar.

En ese contexto, una luna de Júpiter ha captado la atención de la comunidad científica por la posibilidad de que allí exista algún tipo de vida extraterrestre. Se trata de Europa, uno de los 95 satélites naturales que orbitan al planeta más grande de esta región del sistema solar. De acuerdo con información de la NASA, existen evidencias que apuntan a la presencia de un océano de agua salada bajo su superficie helada.

Europa, la luna de Júpiter con un océano subterráneo

Una luna de Júpiter concentra investigaciones por un océano oculto bajo kilómetros de hielo.Crédito: NASA

Europa es la cuarta luna más grande de Júpiter y la sexta en cercanía al planeta. Tiene un diámetro aproximado de 3.100 kilómetros, lo que equivale a cerca del 90 % del tamaño de la Luna terrestre. Su superficie está compuesta principalmente por hielo de agua, característica que le permite reflejar mayor cantidad de luz solar.

Desde la década de 1970, observaciones científicas han señalado que bajo esa capa de hielo podría existir agua líquida. Modelos actuales estiman que la corteza helada tendría entre 15 y 25 kilómetros de espesor y flotaría sobre un océano global con una profundidad que oscilaría entre 60 y 150 kilómetros. Aunque Europa es más pequeña que la Tierra, su océano podría contener el doble de agua que todos los océanos terrestres juntos.

Las imágenes obtenidas por las misiones Voyager en 1979 mostraron una superficie lisa, atravesada por grietas y crestas, con una escasa presencia de cráteres de impacto. Este rasgo indica que la superficie es relativamente joven y que ha sido modificada por procesos internos a lo largo del tiempo.

Misiones de la NASA que estudian Europa y su océano

Europa se perfila como un laboratorio natural para estudiar si la vida puede surgir fuera de la Tierra.Crédito: NASA

El interés científico aumentó con la misión Galileo, que exploró el sistema de Júpiter entre 1995 y 2003. Durante varios sobrevuelos, la nave detectó alteraciones en el campo magnético de Júpiter en las inmediaciones de Europa. Estas mediciones sugirieron la existencia de un fluido conductor bajo la superficie, compatible con un océano de agua salada.

Los datos también indicaron que la capa de hielo podría deformarse debido a las fuerzas de marea provocadas por la gravedad de Júpiter. Este proceso genera calor interno suficiente para evitar que el océano se congele por completo y podría favorecer actividad geológica en el fondo marino.

Observaciones posteriores, realizadas con telescopios espaciales y terrestres, detectaron vapor de agua sobre la superficie de Europa. Estos hallazgos abrieron la posibilidad de que existan columnas que expulsan material desde el interior, lo que permitiría a futuras sondas analizar directamente muestras del océano sin perforar el hielo.

Condiciones para la vida extraterrestre en Europa

Bajo su superficie helada, Europa podría albergar uno de los mayores reservorios de agua del sistema solar.Crédito: NASA

La vida, según el conocimiento actual, requiere agua líquida, elementos químicos esenciales y una fuente de energía. Los científicos consideran que Europa cumple con estos requisitos. El océano subterráneo podría haber existido durante miles de millones de años, un período suficiente para el desarrollo de procesos biológicos.

Estudios en astrobiología indican que en este entorno podrían estar presentes elementos como carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo y azufre. Aunque la superficie de Europa está expuesta a altos niveles de radiación, esta energía podría generar compuestos químicos que, al desplazarse hacia el océano, sirvan como fuente energética.

En ausencia de luz solar bajo la capa de hielo, cualquier forma de vida potencial no dependería de la fotosíntesis, sino de reacciones químicas similares a las que se observan en ambientes hidrotermales de la Tierra. Confirmar vida en Europa permitiría avanzar en la comprensión de si la vida puede surgir en distintos lugares del universo bajo condiciones comparables.