¿Qué le pasa a 'Lupita'? Guacamaya que acompañó a ciclistas en el Quindío sería incautada

Autoridades dicen que deben proceder conforme a la ley y que hay conceptos técnicos que obligan a su incautación. Cuidadores se oponen
Lupita, la guacamaya que se ha viralizado por acompañar a ciclista en el Quindío, sería incautada por autoridades. Crédito: Cortesía - IG quindiociclismo_col

La Corporación Autónoma Regional procederá con la incautación de la guacamaya llamada “Lupita” en las próximas horas. Argumentan que el procedimiento se hará en cumplimiento de la ley y en busca del bienestar del ave.

Cabe recordar que “Lupita” se ha ganado la fama de ser el mejor gregario para los pedalistas del Quindío, puesto que, en su libertad, está acostumbrada a salir de los árboles del sector La Bella, municipio de Calarcá, y volar al paso de los ciclistas que transitan por esa parte del departamento.

La advertencia la ha elevado Lucy Gómez Rayó, cuidadora de este ejemplar de guacamaya azul y amarilla (Ara ararauna), que llegó hace tres años con algunas heridas a uno de los predios campestres de la zona y, luego de que la curaran, decidió quedarse. Desde entonces, el ave vuela libre y regresa cuando quiere, pero ahora desde la CRQ les advirtieron que se la van a llevar.

“Lo que pasa es que ella llegó lastimada a los alrededores de la finca, se le dio comida y ella decidió quedarse en todas estas veredas. Llega en las tardes y duerme en un árbol afuera de mi casa. Ahora tenemos una advertencia de que se la van a llevar y lo último que yo quiero es que la encierren en una jaula, porque una vez ya se la llevaron desde la Corporación y ella se puso muy mal”, dijo Lucy.

Y es que, mediante un comunicado a la opinión pública, la CRQ se pronunció sobre el caso de esta ave. Explican en el documento que es propia de la Amazonía y la Orinoquía colombiana, y advierten sobre los riesgos ambientales y de bienestar animal por la presencia de la guacamaya fuera de su hábitat natural en el Quindío.

Dice el comunicado: “En condiciones naturales, esta especie presenta un comportamiento cauteloso frente al ser humano, lo cual es una adaptación clave para su supervivencia. No obstante, cuando un individuo ha sido criado o mantenido en cautiverio, puede desarrollar un proceso de impronta humana, perdiendo el miedo natural a las personas y buscando activamente su interacción”.

Complementan: “Con base en lo anterior, y refiriéndose específicamente al caso de la guacamaya conocida como “Lupita”, los análisis técnicos permiten evidenciar una marcada impronta humana, condición que incrementa su vulnerabilidad frente a posibles capturas, maltrato o accidentes, y que además puede generar conflictos con la fauna silvestre local, afectando tanto al ecosistema como al propio ejemplar”.

Lucy Gómez dice tener argumentos de sobra para sentar su voz de rechazo a una intervención de la autoridad sobre el ave, puesto que ya una vez se la llevaron y ella se escapó y regresó, no en las mejores condiciones.

“El 23 de marzo del año pasado ella salió a los alrededores y se posó en el casco de un policía. Él llamó a la Policía Ambiental, la decomisaron, la CRQ la tuvo tres días y, a los tres días, “Lupita” regresó y volvió lastimada, con las alas partidas y el pico herido; no sabemos por qué”.

David López es deportista del equipo Quindío Ciclismo. Iba con el corredor Diego Pescador, del Movistar Team, cuando en diciembre, en medio de una jornada de entrenamiento, la guacamaya se les sumó volando durante varios minutos al grupo de pedalistas, en un hecho que quedó registrado en video y que se hizo viral. Ahora, David es uno de los muchos ciudadanos que claman porque al animal lo dejen donde está.

“Tenemos miles de personas pendientes de “Lupita”, todos atentos a su bienestar. Ella está bien donde está. Nosotros queremos que permanezca en esta finca, porque sería algo fatal. Ya pasó una vez que se la llevaron, dizque para su hábitat, y ella regresó en mal estado”, dijo el ciclista.

Desde la CRQ precisaron que la presencia de esta especie en el departamento no es natural, y que su llegada al territorio pudo estar asociada a prácticas ilegales como el tráfico de fauna silvestre, una de las principales amenazas para la biodiversidad del país.

El director (e) de la Corporación Autónoma Regional del Quindío, Juan Esteban Cortés Orozco, confirmó que, si con el animal no hay entrega voluntaria, se procederá a su incautación. Explicó cuál es el paso a seguir:

“Técnicamente, la autoridad ambiental deberá tener el animal e incorporarlo a su Centro de Atención y Valoración de Fauna. Allí se surten unas etapas: la primera es tenerla aislada en cuarentena; posteriormente, la etapa de rehabilitación, que es donde se lleva a estar con individuos de su misma especie para que aprenda los hábitos naturales y biológicos de ella, y luego se lleva a un sitio de liberación donde tenga su rango de distribución”.

“La liberación o permanencia de individuos fuera de su hábitat natural puede generar competencia con especies nativas, alteraciones en los procesos ecológicos, riesgos sanitarios y desequilibrios en las redes tróficas”, concluye el comunicado.

Por ahora, entre la comunidad de ciclistas y quienes conocen a la guacamaya están a la expectativa sobre el cumplimiento de la presunta orden, dispuestos inclusive a oponerse si es necesario.