La decisión de tener hijos está relacionada con factores económicos, laborales y personales, pero también con la manera en que hombres y mujeres asumen las tareas de crianza.
Durante el programa Sin Filtro de La FM, con Catalina Ruiz Navarro, periodista y feminista, se planteó que la disminución de la natalidad no puede explicarse únicamente porque algunas mujeres no quieran ser madres, pues también existe una discusión sobre la participación de los hombres en el cuidado de los hijos.
Ruiz Navarro cuestionó la idea de que las mujeres tengan un supuesto instinto maternal que las prepare automáticamente para asumir la crianza. “Un instinto es respirar”, afirmó durante la conversación. Explicó que nadie nace sabiendo cómo alimentar, arropar o cuidar a un bebé y que esas actividades se aprenden mediante la experiencia y la práctica cotidiana.
La periodista también señaló que el deseo de ser madre no aparece de la misma manera en todas las mujeres. Algunas pueden querer tener hijos desde jóvenes, mientras otras no tienen ese proyecto.
“El deseo se va construyendo y reconstruyendo a lo largo de la vida”, sostuvo al explicar que la decisión puede cambiar con el tiempo y depender de las circunstancias de cada persona.
Entre los factores que pueden llevar a algunas mujeres a desistir de tener hijos se mencionaron los costos de la crianza, la inestabilidad laboral y los cambios culturales relacionados con la independencia personal. También se planteó que algunas mujeres prefieren dedicar su tiempo a una carrera profesional y evitar que la maternidad interfiera con sus proyectos.
¿Por qué algunas mujeres deciden no tener hijos?
Uno de los puntos abordados durante la entrevista fue la relación entre maternidad y vida laboral. Ruiz Navarro explicó que las mujeres pueden enfrentar una carga asociada a la necesidad de combinar el trabajo remunerado con las responsabilidades de cuidado.
Según relató, mientras un hombre puede viajar por trabajo o dejar a su hijo en un jardín sin recibir cuestionamientos similares, una mujer puede experimentar culpa por esas mismas decisiones.
La entrevistada afirmó que esa situación puede llevar a algunas mujeres a renunciar a sus empleos o modificar sus proyectos profesionales. También señaló que existen estigmas laborales relacionados con la maternidad y recordó que se ha cuestionado la contratación de mujeres bajo la idea de que podrían ausentarse por tener hijos.
Ruiz Navarro relacionó esa situación con la forma en que se ha construido socialmente la maternidad. Según explicó, las mujeres pueden recibir desde el embarazo mensajes relacionados con una idea de maternidad idealizada, lo que puede generar sentimientos de culpa cuando consideran que no cumplen con las expectativas asociadas a ese papel.
La periodista sostuvo que esa carga no debería recaer exclusivamente sobre las mujeres. En su planteamiento, la crianza requiere la participación de quienes deciden formar una familia y no debería considerarse que el hombre simplemente “ayuda” en las tareas del hogar o con los hijos.
Para explicar esa posición, contó una anécdota relacionada con las tareas domésticas y las diferencias entre el cilantro y el perejil. Relató que su esposo le decía que no sabía distinguirlos y que no había aprendido a realizar determinadas actividades de la casa. Ella respondió que las tareas domésticas se aprenden, de la misma manera que cualquier otra actividad de la vida cotidiana.
¿Qué papel tienen los hombres en la crianza?
Ruiz Navarro sostuvo que los hombres no necesitan cumplir condiciones extraordinarias para participar en una relación de pareja o en la crianza. “Lo único que tienen que hacer es escuchar”, afirmó, antes de señalar que también deben asumir las responsabilidades relacionadas con el cuidado.
La entrevistada explicó que una pareja debería funcionar como un equipo de cuidado, especialmente cuando llega un hijo. Desde su perspectiva, compartir las responsabilidades implica participar en las tareas de la casa, atender a los hijos y asumir el trabajo emocional que implica una relación.
También cuestionó que a las mujeres se les pregunte con frecuencia cómo logran equilibrar la maternidad con su carrera profesional, mientras que esa pregunta no suele hacerse a los hombres. “Nadie pregunta a un presidente de una compañía cómo hizo para equilibrar la carrera con la paternidad”, sostuvo.
Para Ruiz Navarro, esa diferencia refleja una distribución distinta de las responsabilidades familiares. Explicó que cuando un hombre sale a trabajar no suele plantearse que está abandonando sus obligaciones como padre, mientras que una mujer puede enfrentar cuestionamientos por continuar con su actividad profesional después de tener hijos.
La periodista también planteó que algunas mujeres pueden concluir que asumir solas las responsabilidades de crianza resulta más manejable que establecer una relación en la que deban asumir tareas adicionales. En ese contexto, señaló que las mujeres pueden evaluar si una pareja hace más sencilla o más difícil la vida cotidiana.
¿Qué condiciones pueden facilitar la decisión de tener hijos?
Durante la entrevista también se abordaron los factores económicos que pueden influir en la decisión de formar una familia. Ruiz Navarro señaló que una mujer joven puede preguntarse cómo acceder a los ingresos necesarios para tener hijos cuando enfrenta dificultades relacionadas con el empleo, la vivienda y la salud.
La periodista sostuvo que algunas mujeres sí quieren ser madres, pero consideran que no pueden asumir esa responsabilidad porque no cuentan con suficiente tiempo o dinero. Por eso, planteó que la discusión sobre la natalidad debería considerar las condiciones materiales que rodean la crianza.
“Si tú le garantizas a las mujeres de Colombia acceso a la vivienda y a la salud, y un empleo, te aseguro que hay un montón que van a querer ser mamás”, afirmó. Según su explicación, garantizar esas condiciones económicas y sociales podría modificar la manera en que algunas personas evalúan la posibilidad de tener hijos.
Ruiz Navarro también habló de las responsabilidades que aparecen cuando el Estado no garantiza determinadas condiciones relacionadas con la salud y el cuidado. En ese escenario, señaló que parte de esas cargas puede terminar recayendo sobre las familias, especialmente sobre las madres.
La entrevistada sostuvo además que las condiciones laborales tienen relación directa con la posibilidad de continuar una vida profesional después de la maternidad. En su caso, explicó que puede continuar dirigiendo una revista porque cuenta con un esposo que participa en la crianza y permanece con su hija mientras ella trabaja.
Finalmente, Ruiz Navarro explicó que el feminismo también ha permitido que algunas mujeres expresen que no desean ser madres.
Aclaró que existen mujeres que nunca han querido tener hijos y otras que sí desean hacerlo, incluso después de conocer los cambios que la maternidad puede generar en sus proyectos personales y profesionales.
¿El feminismo ha cambiado la forma de decidir sobre la maternidad?
Según Catalina Ruiz Navarro, el feminismo ha permitido que algunas mujeres tengan mayor posibilidad de expresar y decidir si quieren o no ser madres. También señaló que el deseo de tener hijos puede construirse o modificarse durante la vida.
¿Por qué la participación de los hombres puede influir en la decisión de tener hijos?
La entrevistada considera que una mujer puede evaluar si su pareja comparte las responsabilidades de cuidado. Para ella, contar con un compañero que participe en la crianza permite combinar la maternidad con otras actividades, incluida la vida profesional.
¿Qué factores económicos influyen en la decisión de tener hijos?
Durante la conversación se mencionaron vivienda, salud, empleo, tiempo y costos de crianza. Ruiz Navarro señaló que algunas mujeres quieren tener hijos, pero consideran que no cuentan con las condiciones económicas y laborales necesarias para asumir la responsabilidad de la crianza.