Informe revela que gasto de bolsillo en salud se dispara en Colombia y golpea con más fuerza a los hogares vulnerables

El informe advierte sobre el deterioro en la protección financiera, mayores barreras de acceso y un impacto desproporcionado en zonas rurales y poblaciones de bajos ingresos.
Crisis de medicamentos Crédito: Diseñado por Magnific + www.magnific.com

Un nuevo estudio evidenció que el gasto en salud que asumen directamente los hogares colombianos continúa en ascenso y se ha convertido en una señal de alerta sobre el deterioro del sistema.

El documento presentado por la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo (AFIDRO), en alianza con la firma Algebra Labs, analizó la evolución de la protección financiera y el acceso a los servicios de salud entre 2019 y 2025.

“El aumento del gasto de bolsillo no es un fenómeno aislado, sino una señal clara del deterioro en la protección financiera del sistema de salud”, advirtió Ricardo Valencia, CEO de Algebra Labs, quien señaló que cada vez más familias están asumiendo costos que deberían estar cubiertos por el sistema.

Según el directivo, esta situación ha convertido estos pagos en una especie de “copago de facto” que afecta con mayor intensidad a los sectores más vulnerables.

“De acuerdo con el informe, basado en la Encuesta de Calidad de Vida del DANE, el gasto de bolsillo —es decir, los pagos directos que hacen las familias sin reembolso— creció un 57,3% entre 2022 y 2025. Este incremento no ha sido homogéneo: mientras los hogares de menores ingresos registraron un aumento del 63,4%, los de mayores recursos apenas alcanzaron el 15,3%, lo que evidencia un impacto regresivo que profundiza las desigualdades”, señaló.

Brechas territoriales y barreras de acceso

El estudio también evidencia una marcada diferencia entre zonas rurales y urbanas. Entre 2022 y 2025, el gasto de bolsillo creció un 61,7% en áreas rurales, frente a un 26,4% en las ciudades.

“Esta brecha refleja las dificultades adicionales que enfrentan las poblaciones rurales, donde la oferta de servicios es más limitada y el acceso a medicamentos suele ser más precario”, subrayó.

Apuntó que a esto se suma el deterioro en la percepción y acceso a los servicios de salud. “Aunque los niveles de satisfacción con las EPS se mantienen relativamente altos, el informe identifica retrocesos en indicadores clave. La asignación oportuna de citas, por ejemplo, pasó del 42,14% en 2020 al 55,76% en 2023, pero cayó nuevamente al 51,63% en 2025. En paralelo, el porcentaje de personas que acuden a su EPS ante un problema de salud descendió de 55,7% en 2023 a 43,1% en 2025”, explicó.

Medicamentos: una falla crítica

Según el informe uno de los puntos más sensibles es la disponibilidad de medicamentos. En 2025, el 60,3% de las personas de menores ingresos reportó no haber recibido los medicamentos formulados por falta de disponibilidad, frente a un 45,1% en hogares de mayores ingresos.

“Esta situación obliga a los pacientes a comprar los tratamientos por su cuenta, incrementando aún más el gasto de bolsillo y poniendo en riesgo la continuidad de la atención”, señaló.

Destacó el estudio que también advierte que las personas con condiciones de salud más críticas enfrentan mayores cargas económicas. Mientras quienes reportan mejor estado de salud redujeron su gasto de bolsillo en 36,5%, aquellos con enfermedades más graves lo incrementaron en 32,7%.

Un llamado urgente a reformas estructurales

Para Afidro, estos resultados evidencian la necesidad de adoptar medidas urgentes que garanticen la sostenibilidad del sistema y mejoren el acceso equitativo.

Ignacio Gaitán, presidente del gremio, subrayó que “los hogares más vulnerables tienen menos capacidad de asumir estos costos, y cuando fallan los servicios o la entrega de medicamentos, el gasto deja de ser opcional y se convierte en una carga obligatoria”.

Subrayó que de cara al próximo gobierno, expertos plantean que los primeros 100 días serán clave para implementar ajustes en los mecanismos de financiación, especialmente en la Unidad de Pago por Capitación (UPC) y los Presupuestos Máximos, incorporando variables que reflejen mejor las necesidades reales de la población.

“Asimismo, se propone optimizar el uso de los recursos, priorizar la atención de pacientes crónicos y avanzar en modelos innovadores como pagos por resultados, obras por impuestos y bonos de impacto social. Estas herramientas podrían contribuir a mejorar la eficiencia del gasto y cerrar las brechas en salud”, sostuvo.

Recalcó que el informe deja en evidencia que, sin correctivos estructurales, el sistema de salud seguirá trasladando la carga financiera a los pacientes, alejándose como advierten sus autores de quienes más lo necesitan: los más pobres, los más distantes y los más enfermos.

Claves del tema en cuatro preguntas

¿Por qué está aumentando el gasto de bolsillo en salud en Colombia?

El aumento responde a fallas estructurales del sistema, como dificultades en el acceso oportuno a servicios, demoras en la asignación de citas y la falta de disponibilidad de medicamentos. Estas situaciones obligan a los pacientes a pagar directamente por atenciones y tratamientos que deberían estar cubiertos.

¿Quiénes son los más afectados por este incremento en el gasto en salud?

Los hogares de menores ingresos son los más perjudicados, con un incremento del 63,4% en su gasto de bolsillo, frente al 15,3% en los hogares de mayores recursos. Esto evidencia un impacto regresivo que amplía las desigualdades en el acceso a la salud.

¿Qué diferencias existen entre zonas rurales y urbanas en este fenómeno?

El gasto de bolsillo creció mucho más en zonas rurales (61,7%) que en urbanas (26,4%), debido a mayores barreras de acceso, menor oferta de servicios de salud y dificultades en la entrega de medicamentos en territorios apartados.

¿Qué soluciones propone el informe para enfrentar esta problemática?

El informe plantea ajustar los mecanismos de financiación del sistema, optimizar el uso de los recursos, priorizar la atención de pacientes crónicos y avanzar en modelos innovadores como pagos por resultados y bonos de impacto social, con el fin de mejorar la sostenibilidad y reducir las brechas en salud.

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