La ministra de Salud, Ana María Vesga, señaló que uno de los principales retos del Gobierno será corregir el cálculo de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) para 2027, reconocer el rezago financiero del sistema de salud y establecer mecanismos que permitan atender las obligaciones acumuladas con hospitales, clínicas y demás prestadores de servicios.
La funcionaria sostuvo que la UPC debe calcularse mediante una metodología técnica que permita establecer cuánto dinero necesita el sistema para financiar la atención de sus usuarios. Según explicó, esta estimación debe diferenciarse de la discusión sobre la disponibilidad de recursos fiscales del Estado.
Vesga indicó que la Corte Constitucional recordó recientemente la obligación de calcular adecuadamente la UPC para 2027 y destacó que la definición de este valor no debe estar condicionada por el espacio fiscal del Gobierno.
“Son dos cosas distintas”, afirmó al referirse al cálculo de la UPC y a la disponibilidad presupuestal para financiarla.
La UPC de 2027 deberá calcularse con criterios técnicos
La ministra explicó que el cálculo de la UPC debe partir de una metodología comprobada que permita determinar los recursos requeridos para financiar los servicios de salud. Una vez establecido ese monto, indicó, corresponde definir cómo se consigue la financiación necesaria.
En ese sentido, planteó que el Gobierno debe evaluar mecanismos de financiación progresivos y, al mismo tiempo, identificar eficiencias dentro del sistema de salud.
La funcionaria advirtió que el procedimiento no debe hacerse a la inversa, es decir, definir primero cuánto dinero hay disponible y, a partir de ese límite, establecer el valor de la UPC.
Según Vesga, esa práctica ha contribuido al desfinanciamiento que, en su opinión, ha afectado al sistema durante los últimos años.
“Lo que no podemos hacer es el ejercicio a la inversa: ahí asigno para UPC”, manifestó.
Ajustadores de riesgo y revisión periódica de la UPC
Entre los cambios que la ministra considera necesarios para el cálculo de la UPC de 2027 está el reconocimiento de las diferencias de riesgo entre las poblaciones atendidas.
Vesga explicó que las necesidades de financiación no son iguales para todos los usuarios, pues existen diferencias importantes entre atender a una persona sana y prestar servicios a otra que enfrenta una enfermedad de alto costo.
Como ejemplo, mencionó el caso de dos mujeres de 40 años, una sin enfermedades y otra con cáncer. Según indicó, la UPC actual reconoce de manera limitada esas diferencias mediante un ajustador relacionado con la cuenta de alto costo.
Por esta razón, propuso fortalecer los mecanismos que permitan calcular los recursos requeridos de acuerdo con el riesgo de las poblaciones atendidas.
También planteó que la UPC debe someterse a revisiones periódicas para ajustar sus valores durante el año y evitar que las insuficiencias financieras se acumulen hasta el cierre de cada vigencia.
El objetivo, según explicó, es contar con mecanismos de seguimiento que permitan calibrar los recursos de manera oportuna, en lugar de identificar las necesidades cuando ya se ha generado un déficit significativo.
Reconocer el desfinanciamiento, un paso para buscar recursos
Otro de los puntos centrales de la intervención fue la necesidad de que el Estado colombiano reconozca la insuficiencia de la UPC y el rezago financiero del sistema de salud.
La ministra sostuvo que ese reconocimiento sería un punto de partida para establecer cómo se pueden conseguir recursos destinados a atender las obligaciones pendientes.
Al referirse a las deudas por la prestación de servicios de salud, explicó que el reconocimiento de los pasivos por parte del Estado está vinculado a la identificación de la insuficiencia de la UPC.
Según Vesga, este proceso permitiría activar mecanismos de financiación en los mercados financieros, entre ellos operaciones de titularización y descuentos, con los que se podría generar liquidez para el sistema.
La funcionaria señaló que, sin ese reconocimiento, no existiría una vía clara para que el Estado destine recursos al pago de obligaciones que se encuentran entre actores privados.
En ese contexto, anunció que el Ministerio de Salud trabaja con el apoyo del Banco Mundial para establecer el rezago financiero.
De acuerdo con la ministra, determinar la magnitud de esa insuficiencia será un punto de partida para diseñar una recuperación progresiva del sistema y definir cómo podrían ingresar recursos durante un periodo determinado.
La prioridad, agregó, sería atender especialmente la situación de los prestadores de servicios de salud que acumulan grandes cuentas por cobrar a las Entidades Promotoras de Salud (EPS).
Hospitales y clínicas necesitan mecanismos para reorganizar sus deudas
La ministra también llamó la atención sobre las dificultades que enfrentan los distintos actores del sistema para refinanciar sus pasivos y reorganizar sus obligaciones financieras.
Según explicó, los mecanismos de saneamiento fiscal y financiero disponibles para los hospitales, que se gestionan a través del Ministerio de Hacienda, han resultado insuficientes para lograr una recuperación financiera efectiva de estas instituciones.
Además, señaló que las EPS y las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) privadas carecen de mecanismos de reorganización empresarial equivalentes a los contemplados en instrumentos como la Ley 550 y la Ley 1116.
Esta situación, de acuerdo con su planteamiento, limita las posibilidades de reorganizar las deudas y establecer procesos que permitan recuperar la estabilidad financiera de los actores del sistema.
Por ello, la discusión sobre el financiamiento de la salud no se limita al cálculo de la UPC. También incluye la necesidad de establecer instrumentos que faciliten la renegociación de obligaciones, la reorganización de los actores y la recuperación de la liquidez.
Los retos para la recuperación financiera del sistema de salud
Las propuestas expuestas por la ministra plantean varios frentes de trabajo: calcular adecuadamente la UPC de 2027, reconocer las diferencias de riesgo entre los usuarios, revisar periódicamente los recursos asignados y establecer la magnitud del rezago financiero acumulado.
A estos aspectos se suma la búsqueda de mecanismos para financiar las obligaciones pendientes y facilitar la reorganización de hospitales, clínicas y entidades responsables de la gestión de los recursos.
El trabajo con el Banco Mundial para determinar el desfinanciamiento será uno de los elementos señalados por Vesga como punto de partida para avanzar en ese proceso.
La discusión también pone sobre la mesa la necesidad de separar la estimación técnica de los recursos que requiere el sistema de la decisión sobre cómo financiarlos, con el propósito de evitar que las restricciones presupuestales determinen de antemano el valor de la UPC.
El desafío será convertir estos planteamientos en mecanismos concretos que permitan atender las deudas acumuladas, mejorar la disponibilidad de recursos para los prestadores y avanzar hacia una financiación sostenible de los servicios de salud en Colombia.
Claves del tema en cuatro preguntas
¿Qué cambios propone la ministra de Salud para calcular la UPC de 2027?
La ministra Ana María Vesga señaló que la Unidad de Pago por Capitación (UPC) debe calcularse mediante una metodología técnica que determine los recursos necesarios para financiar la atención en salud, sin condicionarla previamente a la disponibilidad fiscal del Gobierno. También propuso reconocer las diferencias de riesgo entre los usuarios y establecer revisiones periódicas para ajustar los recursos durante el año.
¿Por qué es importante reconocer el desfinanciamiento del sistema de salud?
Según la ministra, reconocer la insuficiencia de la UPC permitiría establecer la magnitud del rezago financiero y buscar mecanismos para conseguir recursos destinados a atender las obligaciones pendientes. El Ministerio de Salud trabaja con el apoyo del Banco Mundial para determinar ese rezago, que serviría como punto de partida para avanzar en la recuperación financiera del sistema.
¿Cómo se podrían conseguir recursos para pagar las deudas con hospitales y clínicas?
Vesga explicó que el reconocimiento de la insuficiencia de la UPC permitiría activar mecanismos de financiación en los mercados financieros, como operaciones de titularización y descuentos, para generar liquidez. La ministra señaló que estos recursos serían importantes para los prestadores de servicios de salud que acumulan grandes cuentas por cobrar a las Entidades Promotoras de Salud (EPS).
¿Qué dificultades enfrentan los hospitales, las EPS y las IPS para reorganizar sus deudas?
La ministra afirmó que los mecanismos de saneamiento fiscal y financiero disponibles para los hospitales han sido insuficientes para lograr su recuperación. Además, señaló que las EPS y las IPS privadas carecen de instrumentos de reorganización empresarial equivalentes a los contemplados en las leyes 550 y 1116, lo que dificulta la refinanciación de sus pasivos y la recuperación de su estabilidad financiera.