El médico Santiago Rojas habló sobre la muerte, el duelo y la vida durante una entrevista en el programa Sin Filtro de La FM, donde explicó algunos de los planteamientos de su libro Bienvenida muerte. Abrazar la tristeza, descubrir la vida.
A partir de su experiencia en cuidados paliativos, el especialista señaló que hablar de la muerte permite reflexionar sobre la forma en que cada persona vive el presente y enfrenta la pérdida de un ser querido.
Rojas explicó que su libro no está centrado únicamente en la muerte, sino en aprender a vivir hasta el momento de morir. Según contó, cuando escribió el texto en 2012, la editorial le propuso cambiar el título porque consideraba que la palabra muerte podía afectar su publicación.
Sin embargo, decidió mantenerlo porque quería que quienes lo leyeran supieran desde el comienzo cuál era el tema. “Yo quiero que la gente sepa que si lo va a leer va a leer del tema”, afirmó.
El médico trabaja en cuidados paliativos, área que describió como el acompañamiento de personas durante una fase terminal. Al hablar de su experiencia, explicó que técnicamente todas las personas van a morir, pero que esto no significa que la vida deba vivirse pensando de manera permanente en ese momento.
Por el contrario, sostuvo que reconocer la existencia de la muerte puede ayudar a tomar decisiones sobre la manera de vivir.
¿Por qué Santiago Rojas compara la muerte con un precipicio?
Rojas contó que una de sus pacientes le enseñó una manera de comprender la relación entre la vida y la muerte. Según relató, ella le dijo que la muerte no debía verse como el final de la carretera, sino como un precipicio que está al lado del camino. A partir de esa explicación, el médico desarrolló una comparación que utiliza en sus conversaciones sobre el tema.
“Si yo creo que el final de la carretera es la muerte yo voy frenando, entonces no disfruto la vida”, explicó. En su planteamiento, la carretera representa la vida y el precipicio representa la muerte. Por eso, consideró que ser consciente de que existe ese precipicio no significa detenerse, sino continuar el recorrido prestando atención al camino.
Rojas señaló que también existe el riesgo contrario: ignorar la muerte y actuar como si nunca pudiera ocurrir. En ese caso, explicó, una persona puede asumir comportamientos que desconozcan los riesgos de sus decisiones. “Saber que el precipicio está ahí te hace cuidar”, afirmó.
A partir de esa idea, el médico sostuvo que la pregunta no debería concentrarse únicamente en cuándo llegará la muerte, sino en cómo vivir mientras llega. “Nos vamos a morir, sí, en este instante, mañana, en 2 años, no lo sé, pero vamos a vivir solo este momento”, dijo durante la conversación.
Rojas también señaló que la preocupación permanente por la muerte puede alejar a una persona de la vida cotidiana. Para explicar su posición, afirmó que cuando alguien conduce debe concentrarse en la carretera y tener presente que existe un precipicio, pero no permanecer mirando hacia él.
El médico sostuvo que la experiencia de acompañar a personas durante el final de sus vidas también le ha permitido observar cambios en la manera de entender las relaciones. Según explicó, una persona que está consciente de que va a morir puede dejar de exigir que los demás actúen de acuerdo con sus propias necesidades.
¿Cómo acompañar a una persona que perdió a un ser querido?
Ante la pregunta sobre cómo acompañar a una madre que perdió a un hijo en un accidente, Rojas respondió que la palabra central es acompañar. Explicó que no siempre es necesario encontrar una frase para explicar lo sucedido y que, en muchas ocasiones, la presencia tiene mayor importancia que las palabras.
“Acompañar significa que el que comparte el pan”, explicó. Por eso, recomendó acercarse a la persona, ubicarse a su misma altura y preguntarle: “¿Qué puedo hacer por ti?”. También propuso decir: “Quiero estar contigo y estaré acompañándote”.
Rojas señaló que expresiones como “lo siento” o “me duele” pueden ser sinceras, pero no necesariamente ayudan a la persona que está atravesando el duelo. En cambio, planteó que ofrecerse para acompañar permite establecer una conversación cuando la persona esté preparada para hacerlo.
El médico resumió el acompañamiento en tres conceptos: contacto, comprensión y contención. El contacto, según explicó, puede darse mediante la palabra, la mirada o una mano, siempre desde el respeto. Después debe existir comprensión de la situación y, cuando la persona se siente comprendida, puede aceptar la contención.
También recomendó reconocer que quien acompaña no necesariamente sabe lo que está viviendo la persona en duelo. En el caso de una madre que perdió un hijo, explicó que puede decirse: “Yo nunca he perdido un hijo, no sé qué es esto, por eso quiero saber cómo puedo ser útil”.
Para Rojas, en estos momentos es necesario escuchar más que hablar. Por eso utilizó una comparación: “Tenemos 2 orejitas y una boquita, 2 veces más escuchar que hablar”. Además, pidió evitar distracciones como el celular y permanecer realmente presente durante el encuentro.
El médico explicó que el acompañamiento también cambia cuando existe una relación cercana con la persona que atraviesa la pérdida. En esos casos, señaló que puede mantenerse la confianza que ya existe y acercarse de manera directa para expresar que se está allí para acompañarla.
¿Qué significa la gratitud durante el duelo?
Rojas identificó la gratitud como una palabra central para el duelo. Según explicó, las personas que están cerca de la muerte pueden encontrar tranquilidad cuando reconocen aquello por lo que están agradecidas.
El médico habló también de tres formas de gratitud durante el duelo. La primera consiste en reconocer lo que se recibió de la persona fallecida. La segunda, en identificar qué se le dio a esa persona. Y la tercera, en compartir con sus familiares algún recuerdo relacionado con una acción, una palabra o una experiencia que haya dejado en otros.
“Cuando uno reconoce lo que dio, siente uno que valió la pena”, afirmó Rojas. Para él, reconocer lo recibido y lo entregado permite revisar la relación con quien murió y recuperar elementos que pueden permanecer después de la pérdida.
La tercera forma de gratitud, según explicó, puede aparecer cuando una persona llega a un velorio y cuenta a la familia un recuerdo sobre quien falleció. Rojas puso como ejemplo decirle a un familiar que su madre realizó determinada acción o que dejó una enseñanza. De esta manera, la familia puede conocer aspectos de esa persona que quizá no había visto.
El médico aclaró que estos recuerdos no necesariamente deben compartirse desde el primer momento. Primero, recomendó acompañar y escuchar. Después, cuando exista un diálogo, puede surgir la oportunidad de compartir una experiencia relacionada con la persona fallecida.
Rojas también se refirió a la tristeza. “La tristeza no es mala”, afirmó. Según explicó, llorar permite sentir y liberar emociones durante el proceso de duelo. En este sentido, sostuvo que no se trata de eliminar la tristeza, sino de atravesarla.
El médico explicó que las personas también pueden reconstruir la manera en que recuerdan a quien murió. “No niego lo malo, pero decido recordar lo que tiene sentido”, señaló. Según su planteamiento, esto no significa convertir al fallecido en alguien perfecto, sino elegir qué experiencias, frases y comportamientos se incorporan a la propia vida.
Rojas también habló de los arrepentimientos asociados con la muerte. Entre ellos mencionó la sensación de pensar que algo pudo haber sido diferente. Por eso, planteó que cuando una persona sabe que alguien cercano puede morir, puede preguntarse qué habría querido darle o hacer por esa persona y tratar de hacerlo antes de que llegue la muerte.
También mencionó el llamado duelo de la deuda, relacionado con la sensación de que la vida debe algo por la muerte de una persona. Frente a esto, sostuvo que “la vida no nos debe nada”. Según explicó, permanecer en esa sensación puede mantener a alguien en una posición de víctima.
Finalmente, Rojas habló de la tendencia a sobredimensionar a la persona fallecida, ya sea para recordarla únicamente por sus aspectos negativos o para convertirla en alguien perfecto. Su planteamiento es que se puede reconocer lo que ocurrió y, al mismo tiempo, decidir qué elementos de esa relación se quieren conservar.
¿Qué recomienda Santiago Rojas para acompañar un duelo?
Rojas recomienda estar presente, escuchar y preguntar qué necesita la persona, sin intentar encontrar respuestas para explicar su pérdida. También plantea respetar sus tiempos y reconocer los propios límites frente a una experiencia que no necesariamente se conoce.
¿Qué papel cumple la tristeza en el duelo?
Para el médico, la tristeza hace parte del duelo y llorar permite expresar y liberar lo que se siente. Su planteamiento es que el proceso no consiste en negar esa emoción, sino en atravesarla hasta poder integrar los recuerdos de la persona fallecida.
¿Por qué la gratitud es importante después de una muerte?
Según Rojas, la gratitud permite reconocer lo recibido, lo entregado y el legado que deja una persona. Compartir recuerdos sobre quien murió también puede ayudar a sus familiares a integrar esa presencia en su propia historia.