La Nasa mide en tiempo real el hundimiento de una ciudad: datos sorprendentes

La agencia espacial está atenta a la evolución de la fuerza de la tierra y la capacidad que tiene para sostener el peso que ha creado la humanidad.
En el mundo hay varias ciudades que se hunde, pero el caso de new york alerta a la Nasa. Crédito: www.magnific.com

En las últimas décadas, la humanidad ha centrado su mirada en el ascenso del nivel del mar como la principal amenaza para las ciudades costeras. Sin embargo, una amenaza igual de silenciosa y potencialmente más inmediata está actuando bajo nuestros pies: la subsidencia. Gracias a la tecnología de vanguardia de la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio) y otras agencias internacionales, hoy sabemos que no solo el agua sube, sino que la tierra se está hundiendo a ritmos alarmantes.

Este fenómeno, capturado en tiempo real por satélites de alta precisión, está redibujando el mapa de vulnerabilidad de las ciudades más icónicas del mundo.

EL peso de la humanidad y la presión a la Tierra

La subsidencia es el hundimiento gradual o repentino de la superficie terrestre debido al desplazamiento de materiales subterráneos. Aunque puede ocurrir por procesos geológicos naturales, la actividad antropogénica (como la extracción masiva de agua subterránea, petróleo y gas) ha acelerado este proceso de manera exponencial.

Para monitorear este fenómeno, la NASA utiliza la Interferometría de Radar de Apertura Sintética. Esta técnica permite a los científicos comparar imágenes de radar tomadas en diferentes momentos para detectar cambios en la elevación del terreno con una precisión milimétrica. Agencias como el Servicio Geológico de los Estados Unidos y la Agencia Espacial Europea colaboran en estos análisis para entender cómo la infraestructura urbana está alterando la estabilidad de la corteza terrestre.

Los científicos calculan por mediciones satelitales la altura de las ciudades.Crédito: www.magnific.com

Nueva York: La Gran Manzana bajo la lupa de la NASA

Uno de los estudios más recientes y sorprendentes publicados por el Jet Propulsion Laboratory de la NASA puso el foco en la ciudad de Nueva York. Según los datos obtenidos entre 2016 y 2023, la ciudad se hunde a un promedio de 1 a 2 milímetros por año, pero algunas áreas específicas muestran cifras mucho más preocupantes.

El estudio, liderado por el geólogo Tom Parsons del USGS, destaca que la carga de peso de los edificios de Nueva York es un factor determinante. Se estima que los más de un millón de edificios de la ciudad pesan aproximadamente 764.000 millones de kilogramos, una masa colosal que presiona el suelo arcilloso y arenoso sobre el que se asienta gran parte de la metrópoli del mundo.

Zonas como el aeropuerto de LaGuardia y el estadio Arthur Ashe han mostrado tasas de hundimiento superiores a la media debido a que fueron construidas sobre vertederos o suelos menos consolidados. Esta "huella de peso", combinada con el ajuste isostático glacial (el reequilibrio de la tierra tras la última edad de hielo), convierte a Nueva York en un caso de estudio crítico para la NASA.

Un fenómeno global: las ciudades que desaparecen

Nueva York no es un caso aislado. De hecho, comparada con otras metrópolis, su hundimiento es relativamente lento. La NASA y el consorcio científico C40 Cities han identificado puntos críticos donde la situación es de emergencia nacional:

Los científicos saben que el hundimiento de una ciudad trae riesgos para quienes habitan los lugares.Crédito: www.magnific.com
  1. Yakarta, Indonesia: Considerada la ciudad que más rápido se hunde en el mundo. Datos de la agencia espacial indonesia y la NASA indican que partes del norte de Yakarta se hunden hasta 25 centímetros por año debido a la extracción desenfrenada de agua de los acuíferos subterráneos. La situación es tan extrema que el gobierno indonesio ha iniciado la construcción de una nueva capital, Nusantara, en la isla de Borneo.
  2. Ciudad de México: El caso de la capital mexicana es único. Construida sobre el antiguo lecho del lago de Texcoco, la ciudad se hunde a un ritmo de hasta 30 a 50 centímetros anuales. Según estudios publicados en Nature y respaldados por datos satelitales, este proceso es irreversible debido a que los sedimentos del antiguo lago se han compactado permanentemente tras décadas de drenaje de agua dulce.
  3. Venecia, Italia: A través del sistema de satélites COSMO-SkyMed, la Agencia Espacial Italiana ha documentado que Venecia continúa hundiéndose unos 2 milímetros al año. Aquí, la subsidencia se suma al fenómeno del "Acqua Alta", complicando las labores de ingeniería del sistema de diques MOSE.

Los riesgos: Una amenaza multiplicada

El hundimiento de las ciudades no es simplemente una curiosidad geológica; representa un riesgo sistémico para la economía y la seguridad humana. Las agencias oficiales advierten sobre tres peligros principales:

  • Inundaciones Exponenciales: El riesgo no se suma, se multiplica. Una ciudad que se hunde mientras el nivel del mar sube enfrenta inundaciones mucho más frecuentes y severas. Según la NASA, para finales de siglo, las mareas altas podrían inundar diariamente zonas que hoy se consideran seguras.
  • Colapso de Infraestructura: El hundimiento desigual (subsidencia diferencial) es el más peligroso. Si una parte de un edificio o un puente se hunde más rápido que la otra, la integridad estructural se pierde, provocando grietas, rupturas de tuberías de gas y agua, y el colapso de cimientos.
  • Salinización de Acuíferos: A medida que el terreno desciende por debajo del nivel del mar, el agua salada penetra en las reservas de agua dulce subterránea, inutilizándolas para el consumo humano y la agricultura.

El futuro: Misión NISAR

Para combatir este desconocimiento, la NASA y la Organización de Investigación Espacial de la India (ISRO) lanzarán próximamente la misión NISAR. Este satélite será el primero en su tipo en utilizar dos frecuencias de radar diferentes para mapear la superficie de la Tierra cada 12 días. Esto proporcionará datos en tiempo real sin precedentes sobre los movimientos de la corteza, permitiendo a los urbanistas y gobiernos tomar decisiones basadas en ciencia para proteger a las poblaciones vulnerables.

La vigilancia desde el espacio es clara: nuestras ciudades están cambiando y la capacidad de adaptación dependerá de cuán rápido escuchemos lo que los datos de la NASA nos están diciendo hoy.

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