Las misiones de las Nasa han captado las dos caras de Marte: Imágenes

La Nasa ha realizado misiones de observación e identificación en el planeta vecino con el fin de obtener datos del cuerpo rocoso.
El planeta rojo tiene un pasado acuático que estudian los científicos. Crédito: Nasa

Marte es el planeta más cercano a la Tierra que puede estudiarse desde la superficie. La humanidad ha enviado sondas a otros cuerpos celestes con el fin de conocer su composición y características. El único planeta que se puede 'pisar', a parte de nuestro hogar, es el planeta rojo.

Desde que se llevó a cabo la carrera espacial, la Nasa se interesó en enviar vehículos que pudieran obtener muestras de todo tipo. El 4 de julio de 1997, la agencia espacial de Estados Unidos, logró el aterrizaje del primer Rover, conocido como el Sojourner. Hizo parte de la misión Mars Pathfinder, y recorrió el terreno marciano, enviando los primeros datos a la Tierra.

Desde entonces, alrededor de 15 años marcianos han pasado (Marte demora 687 días en dar una vuelta completa al Sol), y la Nasa ha enviado todo tipo de misiones para continuar obteniendo información sobre el planeta vecino. En la actualidad hay tres rovers operativos (Perseverance, Curiosity y Zhurong), aunque hay seis robots que han sido enviados a recolectar detalles: el mencionado Sojourner, Spirit y Opportunity (todos ya inactivos).

La misión Robert Curiosity captó un panorama de crestas llamadas formaciones entre el 9 de noviembre y 7 de diciembre de 2025.Crédito: Nasa- Robert Curiosity

Las dos caras de Marte

Tanto Curiosity como Perseverance han realizado un trabajo de fotografía de 360 grados que ayudan a mostrar la actualidad, el pasado del planeta rojo y su potencial para albergar vida. La Nasa indica que hay una distancia de 3.775 kilómetros entre ellos, similar a la lejanía entre Los Ángeles y Washington D.C.

Ambos robots están cubriendo áreas con miles de millones de años de antigüedad, pero estos espacios son muy distintos entre sí: mientras Curiosity, que tiene 15 años en funciones, está en terrenos 'jóvenes', en las faldas del Monte Sharp; mientras que Perseverance, con 5 años de labores, se encuentra en los paisajes más antiguos del sistema solar registrados.

El Rover Curiosity tomó una imagen general con 1031 fotos que tomó entre el 9 y el 7 de diciembre de 2025. Se puede observar una tierra fragmentada, llamada red de telarañas, que fue creada por agua subterránea que fluyó en las rocas marcianas.

Por su parte, la foto de Perseverance, fue tomada en un lugar conocido como 'el puente del Cocodrilo' a las afueras de cráter Jezero. La imagen general es una composición de 980 fragmentos tomadas entre el 18 de diciembre de 2025 y el 25 de enero de 2026. La idea de la Nasa era obtener detalles generales visuales de Marte y así determinaron que hay dos caras del planeta vecino.

Esta región es conocida como el 'Puente del Cocodrilo' y se caracteriza por tener las rocas más antigua del Sistema Solar registradas.Crédito: Nasa - Rover Perseverance

Antes hubo componentes para la vida en Marte

En la actualidad, ninguno de estos parajes tienen vida, pero en su interior hay historia. Cuando Curiosity llegó en 2012 al cráter Gale, su objetivo era conocer si en Marte habían condiciones para albergar vida. En menos de un año consiguió muestras extraídas que confirmaban la composición química adecuada y los nutrientes potenciales para los microbios.

Este robot determinó que luego de que grandes lagos se secaran, aparecieron estanques. Esto se sabe gracias a que hay registros de agua más recientes y la tierra ha guardado toda esta información. Esta misión ha encontrado moléculas y minerales que demuestran que Marte tuvo la capacidad de albergar vida.

En cuanto a Perseverance, su misión es identificar el origen de las antiguas rocas en 'el puente del Cocodrilo' y buscar vestigios de la vida microbiana. Hace miles de años, la roca fundida se enfrió para formar el suelo del cráter Jezero. En 2024, la misión descubrió una roca llamada 'Cascadas Cheyava', salpicada con 'manchas de leopardo', un patrón formado por reacciones químicas que los microbios producen en las rocas de la Tierra.