EL gigantesco ojo que la Nasa fotografió en el corazón del Sahara

La formación geológica en el desierto más famoso del mundo conllevó millones de años en generarse.
El ojo del Sahara es el resultado de un fenómeno geológico de miles de años. Crédito: www.magnific.com

En medio del desierto del Sahara existe una estructura gigantesca y casi circular que, observada desde el espacio, parece un enorme ojo abierto sobre la superficie de la Tierra. La NASA volvió a mostrar esta formación, conocida como el Ojo del Sahara, en nuevas imágenes satelitales que permiten apreciar con claridad sus impresionantes anillos concéntricos.

La formación se llama Estructura de Richat y está ubicada en Mauritania, en el noroeste de África. Su diámetro es de aproximadamente 40 kilómetros, una dimensión que explica por qué su particular forma resulta mucho más evidente desde el espacio que desde el suelo.

¿Qué es el Ojo del Sahara?

Aunque su apariencia puede alimentar toda clase de teorías, el Ojo del Sahara no es un ojo gigante ni el resultado de un fenómeno inexplicable. Se trata de una enorme estructura geológica formada durante millones de años.

La NASA explica que la Estructura de Richat corresponde a un domo geológico que fue elevado y posteriormente erosionado. Las diferentes capas de roca quedaron expuestas de manera progresiva, formando los círculos que hoy caracterizan al paisaje.

El resultado es una gigantesca figura circular en la que se alternan anillos de diferentes colores y materiales. Desde el espacio, el parecido con un iris es llamativo.

El ojo del Sahara puede verse desde el espacio.Crédito: Google Maps y Equal EartH

Una formación visible desde el espacio

La Estructura de Richat se convirtió hace décadas en uno de los accidentes geográficos más reconocibles del Sahara. Su tamaño permite distinguirla desde órbita y la ha convertido incluso en un punto de referencia para las misiones espaciales.

La Agencia Espacial Europea, ESA, también ha difundido fotografías de la formación y destaca la facilidad con la que sus círculos concéntricos pueden identificarse desde el espacio. Las imágenes obtenidas mediante satélites permiten observar no solamente el círculo central, sino también el contraste entre la estructura rocosa y las enormes extensiones áridas que la rodean.

¿El Ojo del Sahara fue causado por un meteorito?

Durante mucho tiempo existió una hipótesis que relacionaba la forma circular de Richat con el impacto de un meteorito. Sin embargo, esa explicación perdió fuerza a medida que los investigadores estudiaron con mayor detalle las rocas de la zona.

La explicación actualmente aceptada apunta a un proceso geológico mucho más lento. El levantamiento de las capas rocosas creó una estructura semejante a una cúpula. Posteriormente, la erosión fue desgastando los materiales a diferentes velocidades.

Las rocas más resistentes permanecieron mientras otras fueron desapareciendo. De esta manera se formaron los característicos anillos que hacen que Richat parezca un gigantesco ojo desde el espacio.

El ojo del Sahara es una circunferencia desde un plano cenital.Crédito: Nasa

Millones de años de historia bajo el Sahara

El aspecto actual del Ojo del Sahara es el resultado de una combinación de procesos geológicos y erosivos desarrollados durante millones de años.

El viento, las variaciones de temperatura y otros mecanismos naturales han contribuido a modificar el terreno y dejar expuestas las diferentes capas de roca. Lo que hoy parece una figura casi artificial es, en realidad, el resultado de una transformación natural extremadamente lenta.

Para los científicos, la Estructura de Richat es mucho más que una curiosidad visual. Su composición permite estudiar la evolución geológica de una región que forma parte de una de las áreas continentales más antiguas del planeta.

La imagen de la NASA

Las fotografías satelitales han convertido al Ojo del Sahara en uno de los paisajes naturales más sorprendentes vistos desde el espacio. La imagen muestra una enorme estructura circular que parece destacar deliberadamente sobre el desierto.

La NASA y la ESA han contribuido a convertir esta formación de Mauritania en una de las imágenes más reconocibles de nuestro planeta desde el espacio. Y quizá esa sea la verdadera sorpresa: para encontrar un paisaje que parece salido de otro mundo, no hace falta viajar a otro planeta. Basta con mirar hacia el corazón del Sahara.