La Nasa es conocida por realizar múltiples trabajos en distintos frentes para llevar a cabo sus misiones espaciales. No es secreto que ya no trabaja sola y que, en cambio, se ha valido de otras agencias y de alianzas con instituciones de investigación para lograr avances en materia tecnológica que le permita cumplir con tiempos para lanzar máquinas más allá de la atmósfera terrestre.
Por ejemplo, la Nasa lleva años trabajando en la plantación de alimentos fuera de terrenos enteramente orgánicos terrícolas para saber cómo se desarrollan alimentos, usando balances entre tierra y regolito (una capa de polvo gris y fino). Específicamente han plantado garbanzo en esta mezcla de componentes naturales y esperan hacer lo propio con otros alimentos.
Por otra parte, la agencia espacial estadounidense tiene una alianza con una investigadora brasileña, que 'juega' con el adn de diferentes alimentos para fortalecer su resistencia a temperaturas que signifiquen un entorno de estrés para la supervivencia de la planta.
Pero la Nasa va un paso más allá, incluyendo a menores de edad en los procesos investigativos, para que aporten con sus propias manos al avance de la humanidad en materia científica. Se trata de una colaboración entre el jardín botánico tropical Fairchild y la agencia espacial.
De acuerdo con la información de la entidad botánica, esta alianza se extiende a 10 países, participando junto con diez países en procesos investigativos. Además, hace lo propio en 48 estados de Estados Unidos. Esta iniciativa se realiza desde 2015 y ha impactado a más de 80.000 estudiantes. Así lo define Fairchild: "Los estudiantes de secundaria y bachillerato realizan experimentos con plantas reales en sus aulas, y los resultados ayudan a la NASA a decidir qué cultivos cultivarán los astronautas en el espacio".
Así funciona el experimento de la Nasa con colegios del mundo
Plantar alimentos será una necesidad para los astronautas que vayan a la Luna y, según los planes de la Nasa, a Marte. La distancia es uno de los límites que afrontarán los humanos que vivan fuera del planeta Tierra y por ello dependerán de sí mismos para sobrevivir. Pensando en avanzar en diferentes categorías investigativas que incluyen a las plantas, la agencia espacial estadounidense creó el programa Growing Beyond Earth, que busca iniciar a los estudiantes de secundarias en investigaciones oficiales de la Nasa para que recopilen datos básicos de diferentes proyectos planteados.
Según información de la Nasa, las escuelas participantes "reciben un PlantLab, un pequeño hábitat para plantas inspirado en el sistema de cultivo que se utiliza en la Estación Espacial Internacional". Los estudiantes, divididos en grupos son responsables de cuidar los cultivos, recopilar datos y compartir sus resultados con investigadores.
Reciben inducción y guía de sus propios docentes, que son capacitados por agentes de la Nasa, "lo que permite a los estudiantes contribuir al desarrollo de tecnología de producción de alimentos para la ISS y otros usos", se lee en la página de Fairchild.
Pero además, esto tiene una función para la Tierra, porque ayuda a conocer datos sobre la plantación en espacio cerrados y reducidos, como en las ciudades en lugares donde los recursos son limitados. Para 2026 se ha registrado la participación de más de 80 escuelas.
En América Latina hay varios países participantes. Chile, México, Brasil, Uruguay, Trinidad y Tobago y Puerto Rico tienen una o más aulas participando en estos procesos. Alrededor del mundo están Australia, Sudáfrica, India, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Austria y Eslovaquia. La mayoría de colegios participantes están en EE.UU.
¿Cómo pueden los colegios unirse a esta iniciativa?
Si un docente está interesado en este proceso, deberá realizar el proceso con permiso de la entidad educativa en la que sea empleado, deberá llenar un formulario habilitado por la Nasa y conocer los datos que ya la agencia ha publicado sobre procesos investigativos anteriores de otras entidades educativas.