Una niña de 8 años perteneciente a la comunidad indígena Embera Eyabida fue hallada sin vida y con graves mutilaciones en el resguardo Uradá Jiguamiandó, en jurisdicción de Nuevo Belén de Bajirá, en el Bajo Atrato chocoano, zona limítrofe con el Urabá antioqueño. Las autoridades investigan si la muerte fue causada por el ataque de un felino. La comunidad se encuentra atemorizada y las autoridades locales han mantenido contacto con ella a través de la Secretaría de Gobierno.
Según información entregada a La FM por fuentes locales, la menor se perdió y horas después apareció muerta, con partes del cuerpo devoradas: le faltaba un brazo y tenía lesiones en la cabeza y las vísceras. La comunidad atribuye el hecho a un “tigre”, nombre con el que en el territorio se identifica a los grandes felinos.
El cuerpo será trasladado a Medellín para establecer las causas de la muerte
El cuerpo permanece en la morgue del municipio y será trasladado a Medellín para practicarle una necropsia a profundidad, procedimiento que deberá determinar las causas y condiciones de la muerte.
En la zona hay presencia de jaguares, tigrillos y panteras, y en menor medida pumas. Fuentes consultadas recordaron que hace menos de dos años otro jaguar atacó a un hombre en el sector y le causó la muerte, y que en los últimos meses se han registrado avistamientos de estos animales.
El alcalde del municipio de Nuevo Belén de Bajirá, Leopoldino Perea Caicedo indicó que, de acuerdo con las evidencias físicas, los hallazgos coinciden con un ataque de este tipo, aunque aclaró que todavía no hay un dictamen médico que establezca si la muerte fue natural o violenta.
“Porque como ellos lo primero que buscan es bajar un garrotazo al animal que le van a comer la cabeza. Pero no puedo decir que fue un jaguar lo que mató a la niña. Casualmente la tenemos aquí en la morgue. Me dijeron que había que llevarla para Medellín. Para hacerle los verdaderos exámenes, unos exámenes en profundidad para poder determinar qué pasó”.
Codechocó investiga un posible ataque de un felino silvestre
Por su parte, la Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó, Codechocó, se pronunció sobre el caso y habló de un posible ataque de un felino silvestre, aunque precisó que la determinación oficial de las causas de la muerte depende del dictamen de Medicina Legal.
La entidad informó que, una vez conocido el hecho, dispuso un equipo de profesionales que visitó la zona para hacer la verificación en campo y recopilar información que permita esclarecer lo ocurrido. También indicó que, antes de este suceso, no había recibido reportes oficiales de la comunidad sobre avistamientos de felinos silvestres en ese sector, algo que contrasta con lo dicho por las fuentes locales.
La autoridad ambiental pide evitar retaliaciones contra los felinos
Codechocó recordó que el territorio hace parte de un importante corredor biológico para estos animales y que, por los antecedentes de interacción entre comunidades y felinos en la subregión del Darién, trabaja con alcaldías, consejos comunitarios y comunidades en prevención y medidas de ahuyentamiento no letales.
En convenio con la Pontificia Universidad Javeriana formuló el Plan de Manejo del Jaguar, ya socializado en el Darién, que incluye protección de predios, acuerdos comunitarios, rutas de atención de emergencias, restauración del hábitat y educación ambiental. Entre sus medidas, el plan prevé capacitar a líderes locales y guardias indígenas para analizar huellas y patrones de ataque y confirmar si el responsable fue un jaguar u otro depredador, con el fin de evitar cacerías por sospecha o retaliación.
La corporación expresó su solidaridad con la familia y con la comunidad Embera Eyabida, y pidió a los habitantes reportar oportunamente cualquier avistamiento o situación de riesgo y evitar la persecución o retaliación contra estas especies.
Esta noticia en cinco preguntas
¿Dónde fue encontrada la niña de 8 años y qué se sabe sobre el caso?
La menor, perteneciente a la comunidad indígena Embera Eyabida, fue encontrada sin vida en el resguardo Uradá Jiguamiandó, en jurisdicción de Nuevo Belén de Bajirá, en el Bajo Atrato chocoano, cerca del Urabá antioqueño. Según fuentes locales, la niña se había perdido y horas después fue hallada con graves lesiones y partes del cuerpo mutiladas. La comunidad considera que pudo tratarse del ataque de un felino silvestre, pero las autoridades todavía esperan los resultados de los exámenes forenses.
¿Qué se sabe sobre la posible causa de la muerte?
La principal hipótesis que se investiga es un posible ataque de un felino silvestre. La comunidad se refiere a estos animales como “tigres” y en el territorio hay presencia de jaguares, tigrillos, panteras y, en menor medida, pumas. El alcalde Leopoldino Perea Caicedo señaló que las evidencias físicas coincidirían con un ataque de este tipo, pero aclaró que no puede confirmar que haya sido un jaguar. La causa de la muerte deberá establecerse mediante los estudios de Medicina Legal.
¿Qué procedimiento realizarán para esclarecer lo ocurrido?
El cuerpo permanece en la morgue de Nuevo Belén de Bajirá y será trasladado a Medellín para practicarle una necropsia a profundidad. Este procedimiento permitirá establecer las causas y condiciones de la muerte y determinar si se trató de una muerte natural o violenta. Los resultados serán fundamentales para confirmar o descartar la hipótesis de un ataque animal.
¿Qué acciones adelanta Codechocó frente a este caso?
La autoridad ambiental dispuso un equipo de profesionales que visitó el lugar para verificar las condiciones del territorio y recopilar información. La corporación señaló que no había recibido reportes oficiales previos de avistamientos de felinos silvestres en ese sector. También recordó que trabaja con las alcaldías, consejos comunitarios y comunidades del Darién en estrategias de prevención y medidas de ahuyentamiento no letales.
¿Qué medidas existen para prevenir nuevos incidentes y evitar la persecución de estos animales?
Codechocó, en convenio con la Pontificia Universidad Javeriana, formuló el Plan de Manejo del Jaguar, que contempla protección de predios, acuerdos comunitarios, atención de emergencias, restauración del hábitat y educación ambiental. El plan también prevé capacitar a líderes locales y guardias indígenas para reconocer huellas y patrones de ataque, con el propósito de identificar si un jaguar u otro depredador estuvo involucrado. La corporación pidió reportar los avistamientos y evitar cacerías o retaliaciones contra los felinos mientras se esclarecen los hechos.