El Concejo de Bogotá aprobó una iniciativa que busca reconocer el trabajo de miles de personas que, todos los días, recorren la ciudad, garantizando que los documentos, paquetes y encomiendas lleguen a su destino. Se trata del Proyecto de Acuerdo 402 de 2025, que declara oficialmente como “La Calle del Mensajero” a la Carrera 6 entre calles 119B y 120A, en la localidad de Usaquén, y establece el 27 de octubre como el Día del Mensajero en el Distrito Capital.
La propuesta fue presentada por el concejal Andrés Barrios y recibió el respaldo del Cabildo Distrital. Con esta decisión, Bogotá no solo rinde homenaje a un oficio que ha acompañado su crecimiento durante décadas, sino que también busca generar un impacto positivo en la ciudad.
Los mensajeros son parte indispensable para el funcionamiento diario de la capital. Son quienes conectan de manera indirecta oficinas, comercios, entidades públicas y hogares. Aunque muchas veces su labor no es reconocida, su trabajo es muy importante. En momentos muy críticos, como durante la pandemia, su trabajo fue sin duda determinante para no dejar caer la actividad económica y social, llegando a facilitando entregas.
Un reconocimiento que va más allá de lo simbólico
La aprobación del acuerdo representa, según su autor, un acto de justicia con un gremio que ha sostenido el día a día. El concejal Andrés Barrios aseguró que no se trata de un gesto solamente protocolario, sino de un reconocimiento institucional a quienes madrugan cada día para recorrer las calles de Bogotá.
La creación del Día del Mensajero, el 27 de octubre, permitirá que la ciudad destaque cada año el aporte de estos trabajadores. La fecha quedará en el calendario distrital y abrirá la puerta para que se lleven a cabo actividades de conmemoración que visibilicen su labor y su impacto en la economía y la vida cotidiana.
Impulso a la reactivación económica en Usaquén
Además del reconocimiento al gremio, la iniciativa tiene algo muy claro. El tramo de la Carrera 6 designado como “La Calle del Mensajero” está ubicado en un sector de Usaquén que, según se explicó durante el debate, había visto disminuir su flujo peatonal y su actividad comercial tras varias intervenciones urbanas.
La intención es que este nuevo referente urbano atraiga nuevamente a residentes, visitantes y comerciantes. Con mayor presencia de personas en la zona, se espera que se fortalezca el comercio local y se recupere el espacio público.
La medida también es para ayudar con la seguridad del sector, bajo la premisa de que los espacios que son activos y más frecuentados por la ciudadanía pueden ser más seguros. Comerciantes y vecinos podrían verse beneficiados por un mayor movimiento y por el posicionamiento de la zona.
El acuerdo ahora pasará a sanción del alcalde Carlos Fernando Galán para que entre en vigencia. De concretarse este paso, Bogotá tendrá un nuevo símbolo urbano y una fecha especial dedicada a reconocer el aporte de quienes, día tras día, recorren sus calles para que todo funcione.