El desarrollo de la robótica humanoide vuelve a llamar la atención mundial tras la presentación de un nuevo robot humanoide chino que ha generado conversación por su aspecto y comportamiento. Bautizado como Moya, este androide biomimético fue mostrado en la ciudad de Shanghái por la empresa tecnológica DroidUp, que lo describe como una propuesta centrada en la interacción social y no en el trabajo industrial.
Los videos difundidos por el medio South China Morning Post muestran al robot con inteligencia artificial caminando con estabilidad, manteniendo contacto visual, asintiendo con la cabeza y esbozando sonrisas. Estas escenas se viralizaron en redes y despertaron interés por su apariencia cercana a la humana, algo que los desarrolladores consideran clave para el futuro de la tecnología robótica orientada a la convivencia cotidiana.
A diferencia de otras máquinas pensadas para fábricas, el objetivo declarado es lograr una presencia que resulte natural en espacios donde la comunicación personal importa. Por eso, el proyecto gira alrededor de la interacción humano-robot, una tendencia que crece en el sector.
Un diseño que busca parecer humano
El humanoide Moya mide cerca de 1,65 metros y pesa alrededor de 32 kilogramos, proporciones comparables a las de un adulto. La empresa asegura que su estructura le permite moverse con equilibrio y que su forma de caminar se acerca en más del 90 % al patrón humano, priorizando estabilidad sobre velocidad.
Entre los detalles que más llaman la atención está la simulación de temperatura corporal, que oscilaría entre los 32 y los 36 grados, pensada para reforzar la sensación de cercanía en la interacción social con robots. Aunque se trata de un elemento técnico, la intención es clara: hacer que el contacto resulte menos distante y más natural.
Sobre la base mecánica del proyecto existen dudas. El portal especializado RoboHorizon ha señalado que podría construirse sobre un chasis denominado 'Walker 3', nombre que suele vincularse con desarrollos de UBTECH. Sin embargo, ninguna de las compañías ha confirmado oficialmente esa relación, por lo que la información sigue siendo especulativa.
¿Para qué podría utilizarse este robot humanoide?
El enfoque del proyecto no apunta a tareas pesadas ni domésticas básicas. Según lo difundido hasta ahora, el robot humanoide chino estaría pensado para hospitales, centros educativos y entornos comerciales donde el diálogo y la compañía sean relevantes. En esos escenarios, la capacidad de expresar gestos, responder visualmente y moverse con naturalidad podría facilitar la comunicación.
La empresa prevé que su llegada al mercado ocurra hacia finales de 2026. Se ha mencionado un precio inicial elevado, equivalente a cientos de miles de euros, aunque el valor definitivo y la disponibilidad no han sido confirmados.
Consejos y precauciones ante la convivencia con robots
La expansión de la tecnología robótica también plantea recomendaciones básicas para instituciones o personas interesadas en este tipo de equipos:
- Verificar certificaciones de seguridad antes de cualquier uso público.
- Garantizar supervisión humana en espacios sensibles como salud o educación.
- Evitar contacto físico no autorizado, incluso si el dispositivo simula cercanía.
- Proteger datos personales durante la interacción humano-robot.
- Capacitar al personal que conviva con estos sistemas para prevenir malentendidos o fallos.
Especialistas coinciden en que la incorporación de máquinas con inteligencia artificial encarnada requiere normas claras para cuidar la privacidad y la seguridad.
El lanzamiento de Moya evidencia cómo la robótica humanoide avanza hacia modelos cada vez más enfocados en la comunicación social. Más allá del debate técnico, su aparición confirma una competencia internacional por desarrollar máquinas que no solo ejecuten tareas, sino que compartan espacios con personas.
Aunque aún faltan datos definitivos sobre su comercialización, las imágenes que circulan del androide biomimético muestran que la frontera entre tecnología y presencia humana continúa acortándose. Y con ello, el desafío no solo será perfeccionar su diseño, sino aprender a convivir de manera responsable con este tipo de innovaciones.