En uno de los pasajes más conmovedores del homenaje a Yeison Jiménez en el Movistar Arena, el fervor del público se transformó en un silencio solemne. El escenario fue cedido a las dos figuras centrales en la vida del artista: su madre, Luz Mery Galeano, y su hija, Thaliana Jiménez Restrepo. Sus intervenciones, impregnadas de espiritualidad, revelaron la faceta más íntima del intérprete: la del hijo y padre detrás del ídolo popular.
La promesa de una madre
Visiblemente emocionada, Luz Mery Galeano se dirigió a la multitud con un mensaje de fortaleza. Ante miles de seguidores, reafirmó su compromiso de ser el pilar de la familia, asumiendo el rol protector que el artista siempre desempeñó.
“Hijo, te prometo que, mientras Dios me preste vida, estaré pendiente de tus hijos, de tu esposa y de los más vulnerables. Como la guerrera que soy, no te voy a defraudar”, expresó Galeano, cuyas palabras estuvieron marcadas por una profunda fe.
La madre del cantante también reveló que la canción Confieso, de Kany García, cobró un significado inesperado en los últimos días: “Nunca pensé que sería para despedirte. Te la dedico por siempre, en la gloria de Dios”, confesó ante un público conmovido.
El mensaje de Thaliana: "Agradezcan por sus padres"
Posteriormente, Thaliana Jiménez Restrepo tomó la palabra. Con la sencillez y ternura propias de su edad, la pequeña compartió el anhelo truncado de su padre. “El sueño de mi papá era vernos crecer; no pudo hacerlo en vida, pero sé que lo hará desde el cielo”, manifestó, antes de lanzar una sentida petición a los asistentes: “Agradezcan mucho por sus padres. Se los pido”.
Thaliana también recordó las conversaciones más recientes con el artista, destacando que su único deseo era la intercesión espiritual: “Hablé con él y lo único que quería era que oraran mucho por él. No quería nada más”.
Un legado entre colegas y aplausos
El tributo continuó con la participación de figuras destacadas del género como Pipe Bueno, Luis Alfonso, Jessi Uribe y Arelys Henao, entre otros. La jornada concluyó en medio de ovaciones y un sentimiento de gratitud colectiva, celebrando no solo el catálogo musical de Yeison Jiménez, sino su calidez humana.