Polvo del Sáhara avanza hacia América: expertos dicen si llegará a Colombia y qué efectos tendría en la región

Las corrientes de viento provenientes de África levantan partículas del desierto del Sahara y las trasladan hacia el oeste. La mayor concentración de esta nube se mantiene sobre las Antillas Mayores, en el Caribe. En Colombia, por el momento, no se registra una presencia significativa en el territorio.
El Ideam aclaró que no se trata de una situación de emergencia, pero sí recomendó seguir las actualizaciones oficiales sobre el comportamiento de la nube. Crédito: Diseñado por Magnific + www.magnific.com

La nube de polvo del Sáhara, un fenómeno natural que cada año cruza el océano Atlántico impulsada por los vientos alisios, continúa desplazándose hacia América.

Durante los últimos días, la mayor concentración de esta nube se ha registrado en las islas de las Antillas Mayores, sobre el mar Caribe, y en algunos sectores del estado de Florida, en Estados Unidos. Mientras tanto, en Colombia las autoridades meteorológicas, como el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), no reportan por el momento la presencia significativa de estas partículas.

La FM habló con el meteorólogo Max Henríquez, quien explicó que este fenómeno se origina cuando los fuertes vientos levantan millones de toneladas de polvo del desierto del Sahara.

Parte de ese material queda atrapado en la circulación atmosférica y viaja miles de kilómetros hasta el continente americano, donde poco a poco se va dispersando y depositando sobre la superficie.

El experto en meteorología explicó que, dentro de este fenómeno, las nubes viajan en distintas direcciones. Algunas avanzan hacia Europa y otras son transportadas por los vientos alisios hacia el Caribe y el norte de Suramérica. Por eso, aunque Colombia puede recibir parte de ese polvo, no siempre ocurre con la misma intensidad.

“Muchas veces se meten dentro de la circulación de los vientos alisios, que son los vientos que se mueven desde África hacia América del Sur. Entonces esas nubes de polvo avanzan con los vientos y se van depositando en los sitios por donde van pasando”, aseguró el meteorólogo Max Henríquez.

Henríquez precisó, además, que la semana pasada las agencias registraron una nube que avanzó principalmente por el Caribe y continuó su recorrido por Cuba, Florida, el Golfo de México y el mar de los Sargazos.

Explicó que, a diferencia de lo que ocurre cerca del desierto africano, donde el cielo puede tomar una tonalidad amarillenta y el polvo se acumula sobre vehículos y otras superficies, cuando estas partículas llegan a América suelen encontrarse mucho más dispersas, debido al largo recorrido durante el cual disminuye su concentración.

“Algunas veces se puede ver a simple vista, pero la mayoría de las veces probablemente no, porque esa nube se va dispersando por los vientos y, a medida que se va depositando en el suelo, comienza a volverse menos visible”, afirmó Henríquez.

Un fenómeno que ayuda a la fertilización de la tierra

Aunque este fenómeno suele asociarse con afectaciones en la calidad del aire, el polvo del Sahara también cumple una función importante para algunos ecosistemas del planeta. Las partículas que transporta contienen minerales y nutrientes que enriquecen los suelos y favorecen el crecimiento de la vegetación.

Según el meteorólogo, una parte del material que viaja desde África termina depositándose en la selva amazónica, donde ayuda a compensar la pérdida de nutrientes causada por las lluvias. Este mismo proceso también ocurre en otras regiones de América por donde pasa la nube.

El meteorólogo señaló que este fenómeno también beneficia ecosistemas marinos como el mar de los Sargazos, ubicado frente a la costa este de Estados Unidos. Allí, las algas reciben parte de los nutrientes transportados por el viento, lo que ayuda a mantener condiciones óptimas para ese ecosistema.

“Normalmente fertilizan las tierras. Se dice que esas nubes de polvo son fertilizantes importantes de la selva del Amazonas, pero también de diferentes sitios de Colombia, Venezuela y todas las regiones por donde van pasando”, dijo Max Henríquez.

¿Puede afectar la salud de las personas?

Según los expertos, los efectos sobre la salud dependen de la cantidad de partículas presentes en el aire. Cuando la concentración es elevada, el polvo puede deteriorar la calidad del aire y aumentar las dificultades respiratorias, especialmente en las personas más vulnerables.

Henríquez advierte que estas condiciones favorecen la aparición de síntomas alérgicos y pueden agravar enfermedades respiratorias como el asma y la bronquitis. Sin embargo, aclaró que en Colombia la concentración registrada durante las últimas semanas no ha sido suficiente para generar impactos en la salud de la población.

“Generalmente el polvo sahariano puede deteriorar la calidad del aire, agrava condiciones respiratorias como el asma, la bronquitis y las alergias, sobre todo en niños, adultos mayores y personas que ya tienen enfermedades pulmonares”, aseguró.

La nube de polvo del Sahara dificulta la formación de huracanes en el Caribe

Además de sus efectos sobre el ambiente, el polvo del Sáhara desempeña un papel importante durante la temporada de huracanes en el Atlántico. Las corrientes de aire seco que acompañan estas nubes dificultan la formación y el fortalecimiento de tormentas tropicales, reduciendo las probabilidades de que evolucionen a huracanes.

Este comportamiento coincide este año con el fortalecimiento del fenómeno de El Niño en el océano Pacífico. Aunque ambos fenómenos ocurren en regiones diferentes, los dos favorecen condiciones atmosféricas que limitan el desarrollo de ciclones tropicales sobre el Atlántico.

“El polvo introduce aire seco y polvoriento e inhibe la formación de las tormentas tropicales. Eso, sumado al fortalecimiento de El Niño, ayuda a debilitar la temporada de huracanes”, explicó Henríquez.

La Universidad Estatal de Colorado, en Estados Unidos, redujo recientemente su pronóstico para la temporada de huracanes de 2026, que se extenderá hasta el 30 de noviembre.

Ahora prevé la formación de nueve tormentas y cuatro huracanes, una cifra inferior al promedio histórico de catorce tormentas y siete huracanes. Según los investigadores, el aumento de la cizalladura del viento —es decir, los cambios en la velocidad y dirección de los vientos— provocado por El Niño y la presencia del polvo del Sáhara serán factores determinantes para una temporada menos activa en el Atlántico.

Claves del tema en cuatro preguntas

¿Cómo se origina la nube de polvo del Sahara?

La nube de polvo del Sáhara se forma cuando los fuertes vientos levantan millones de toneladas de partículas del desierto del Sahara, en el norte de África. Posteriormente, los vientos alisios las transportan a través del océano Atlántico hasta el Caribe y, en algunos casos, hacia el norte de Suramérica. Durante ese recorrido, el polvo se dispersa y pierde concentración.

¿Qué efectos positivos tiene el polvo del Sahara?

Aunque suele asociarse con la disminución de la calidad del aire, el polvo del Sáhara también aporta beneficios para el medio ambiente. Sus partículas contienen minerales y nutrientes que ayudan a fertilizar los suelos de ecosistemas como la selva amazónica y otras regiones por donde pasa. Además, contribuye al equilibrio de ecosistemas marinos como el mar de los Sargazos.

¿El polvo del Sahara puede afectar la salud?

Sí, pero principalmente cuando la concentración de partículas es alta. En esos casos, puede deteriorar la calidad del aire y agravar enfermedades respiratorias como el asma, la bronquitis y las alergias. Los niños, los adultos mayores y las personas con enfermedades pulmonares son los grupos más vulnerables. En Colombia, por el momento, no se han registrado concentraciones que representen un riesgo importante para la población.

¿Cómo influye el polvo del Sahara en la temporada de huracanes?

El polvo del Sáhara transporta aire seco y partículas que dificultan la formación y el fortalecimiento de tormentas tropicales en el Atlántico. Este efecto, sumado al fortalecimiento del fenómeno de El Niño, favorece una temporada de huracanes menos activa, ya que ambos fenómenos aumentan las condiciones atmosféricas que inhiben el desarrollo de ciclones tropicales.