Viajar por carretera implica mucho más que llenar el tanque de gasolina y revisar los frenos. Uno de los aspectos que más se pasa por alto antes de salir, pero que resulta determinante para la seguridad, es la presión correcta de las llantas. Un ajuste inadecuado puede convertirse en un riesgo silencioso que afecta el control del vehículo, el consumo de combustible y la vida útil de los neumáticos.
Antes de iniciar un trayecto largo, especialmente en temporadas de alta movilidad, revisar este detalle puede prevenir accidentes, multas y daños mecánicos que terminan arruinando el viaje.
¿Por qué la presión de las llantas es tan importante en carretera?
La presión de las llantas influye directamente en la estabilidad del vehículo. Cuando el aire no está en el nivel recomendado, el carro responde peor en curvas, frena con mayor dificultad y pierde adherencia al asfalto. Esta situación se vuelve aún más delicada en carreteras mojadas o en trayectos con pendientes pronunciadas.
Además, circular con llantas desinfladas obliga al motor a trabajar más, lo que incrementa el consumo de combustible. A largo plazo, también acelera el desgaste del neumático, generando un gasto adicional que pudo evitarse con una simple revisión previa.
¿Qué ocurre cuando las llantas tienen demasiado aire?
Inflar las llantas por encima del nivel recomendado tampoco es una buena idea. Aunque algunos conductores creen que así ahorran gasolina, la realidad es distinta. Una llanta sobreinflada reduce el contacto con la carretera, lo que disminuye el agarre y alarga la distancia de frenado.
Este exceso de aire provoca que el centro del neumático se desgaste más rápido, mientras los bordes casi no se usan. Además, ante un bache o un objeto en la vía, el riesgo de un estallido aumenta considerablemente, especialmente en viajes largos y a alta velocidad.
¿Cuál es la presión ideal de las llantas según el vehículo?
La presión ideal de las llantas se mide en libras por pulgada cuadrada (psi) y puede variar según el tipo de automóvil. Como referencia general:
- Los carros pequeños suelen requerir alrededor de 30 psi.
- Los vehículos de tamaño medio funcionan bien cerca de 36 psi.
- En automóviles más grandes o camionetas, la presión puede acercarse a 42 psi.
Estas cifras pueden ajustarse según el peso del vehículo y el tipo de trayecto, por lo que siempre es recomendable revisar las indicaciones del fabricante.
Presión de las llantas según el tipo de carretera
No todas las vías exigen la misma presión. En carreteras asfaltadas, tanto urbanas como autopistas, una presión entre 28 y 35 psi suele ser adecuada. En caminos destapados o irregulares, reducir el aire a un rango de 20 a 25 psi ayuda a mejorar la tracción.
En condiciones extremas como arena, barro o nieve, algunos conductores disminuyen la presión por debajo de 15 psi para evitar que el vehículo se hunda. Sin embargo, esta práctica debe hacerse con precaución y solo en tramos específicos.
Impacto de una presión baja o alta en la seguridad
Una presión incorrecta de los neumáticos afecta la respuesta del volante, dificulta el frenado y genera una sensación de inestabilidad. Tanto el exceso como la falta de aire pueden provocar desgaste irregular, mayor gasto de combustible e incluso una llanta pinchada en plena carretera.
Estos factores no solo comprometen la seguridad de quienes viajan en el vehículo, sino también la de otros conductores.
Alineación o balanceo: qué se hace primero
Antes de un viaje largo, muchos expertos recomiendan realizar primero el balanceo de las llantas, ya que permite distribuir el peso de manera uniforme. Una vez hecho este proceso, se procede a la alineación, que ajusta los ángulos de las ruedas para que el vehículo avance recto y sin vibraciones.
Consejos y precauciones antes de viajar
Revisar la presión de las llantas con el vehículo en frío, hacerlo al menos una vez al mes y verificar el estado de la banda de rodamiento son prácticas básicas. Circular con llantas lisas no solo incrementa el riesgo de accidente, sino que también puede derivar en sanciones durante controles en carretera.