La prensa argentina se ha puesto de acuerdo para bautizar como "Propofest" al más reciente escándalo de drogas, excesos, y descontrol en la comunidad médica que ya ha dejado al menos dos muertos. Descomponiendo la palabra, en primer lugar está "propo" que hace referencia al medicamento anestésico propofol y "fest", evidentemente se refiere a fiesta.
Hace varias semanas, el 20 de febrero, las autoridades hallaron el cadáver del profesional de la salud Alejandro Zalazar en Buenos Aires. Su familia y el hospital de Niños Ricardo Gutiérrez habían reportado su desaparición días antes.
La policía se encontró con una escena perturbadora: tenía una jeringa inyectada en el pie derecho y la marca de un catéter en el izquierdo. Al lado de su cuerpo sin vida, yacían elementos para inyecciones, medicamentos anestésicos y una bomba de infusión, un equipo utilizado para administrar drogas intravenosas.
Los principales componentes en principio de uso médico hallado fueron el propofol y el fentanilo, al cual solamente tienen acceso de manera legal médicos anestesiólogos.
Su muerte destapó una práctica sistemática en la que algunos médicos robaban los medicamentos y los distribuían a sus conocidos en ámbitos como fiestas de música electrónica o encuentros privados en apartamentos.
Las autoridades argentinas investigan audios de Whatsapp de supuestos profesionales de la salud que le contaban a colegas cómo funcionaba la práctica.
En uno de ellos, que ha circulado ampliamente a través de redes sociales, una mujer relata que médicos anestesiólogos del Hospital Italiano de Buenos Aires robaban dosis de propofol. Los señalados, no identificados plenamente, lo distribuían a sus conocidos en fiestas de música electrónica o incluso en ámbitos más privados como asados.
Seis semanas después de la muerte de Zalazar, fue hallado el cuerpo del enfermero Eduardo Betancourt de 44 años en su casa del barrio bonaerense de Palermo rodeado de jeringas, guantes de látex, fentanilo y propofol.
¿Para qué se usa el propofol?
El propofol fue sintetizado por primera vez en 1977 por investigadores de la empresa Imperial Chemical Industries.
Sin embargo, no se empezó a usar ampliamente de inmediato. Tras ajustes en su formulación para hacerlo seguro, fue aprobado para uso médico en la década de 1980, y se popularizó a partir de 1986 como anestésico de acción rápida en cirugías y procedimientos médicos.
“El propofol es un medicamento que se utiliza frecuentemente en la realización de procedimientos que requieren sedación. Esto no solamente incluye hospitales, sino también consultorios y algunas otras salas de procedimiento donde se requiere para que las personas estén en una posición de bienestar mientras les realizan su procedimiento terapéutico o diagnóstico”, señaló Fredy Ariza, presidente de la Asociación Colombiana de Anestesiología.
El médico Ariza añadió que el propofol está dentro de la clasificación de los hipnóticos y medicamentos de mantenimiento anestésico, es un fármaco que tiene connotaciones especiales con unos rangos de seguridad muy estrechos que ameritan que quien lo utilice tenga un entrenamiento y un conocimiento suficientes para entender las limitaciones, los riesgos y las indicaciones de él.
¿El propofol se usa con fines recreativos?
Fuera del ámbito médico, el propofol genera bajo ciertas condiciones efectos estimulantes por sí solo, o incluso, puede potenciar el efecto de otras drogas.
El anestésico, en cantidades específicas, "puede producir un estado entre el sueño y la vigilia y que resulta placentero", señaló Carlos Damin, médico toxicólogo y director del Hospital Fernández de Buenos Aires.
El propofol es una droga del tipo "depresor" al ser utilizada con fines recreativos. Su mezcla con otras sustancias como la cocaína es antagónica, al ser esta última una droga estimulante, explica Damin. Con sustancias de su mismo tipo como la marihuana, puede potenciar su efecto. A diferencia de otras como la metanfetamina, no genera adicción ni dependencia.
Sin embargo, en grandes cantidades puede ser mortal. El propofol puede deprimir el sistema respiratorio y, en determinadas dosis, provocar apnea, es decir, la suspensión de la respiración. Sin intervención inmediata, esta condición puede derivar en paro respiratorio y paro cardíaco.
La situación del propofol en Colombia
En Colombia, el propofol está regulado y controlado, pero hay camino por recorrer. Ariza dijo que SCARE, la Asociación Colombiana de Anestesiólogos, lideró ante el Ministerio de Salud la necesidad de regular el propofol como medicamento de control especial.
El Ministerio expidió en consecuencia una resolución, mediante la cual se incluyó dentro de este listado a la sustancia en la categoría de medicamentos de control con el fin de evitar su desvío, el uso indebido y los riesgos asociados a su manejo.
Ariza añadió que esta regulación avanza "precisamente en abordar el problema de fondo", el riesgo del uso de medicamentos anestésicos por fuera de entornos asistenciales o contextos de atención en salud y sin controles adecuados.
Esta medida, dijo, implica que se pueda hacer trazabilidad, control y supervisión estricta del uso de este medicamento.