La psicóloga Vanessa García Gualdrón, representante del campo de psicología de la salud del Colegio Colombiano de Psicólogos, explicó en entrevista en el programa 'Siempre Contigo' de La FM qué significa estar en un casi algo, cómo se configura este tipo de vínculo y cuáles son sus implicaciones emocionales cuando no existe claridad entre las personas involucradas.
García señaló que un casi algo es un vínculo entre dos personas en el que no hay definición clara sobre si existe una relación de pareja, amistad u otro tipo de conexión. Según explicó, “es una relación en donde no hay claridad respecto a la consistencia” y se evita ponerle un nombre a lo que se está construyendo, lo que suele generar confusión emocional.
La psicóloga indicó que este tipo de vínculo suele aparecer durante el proceso de conocimiento entre dos personas y que puede ser una etapa esperable. Sin embargo, afirmó que lo sano es que ese proceso avance hacia una definición clara. “Lo esperable es que ese casi algo se defina en un somos o no somos”, afirmó durante la conversación.
¿Qué es un casi algo y por qué genera confusión emocional?
García explicó que el casi algo suele estar relacionado con la dificultad para asumir compromisos y con tiempos emocionales distintos entre las personas. Indicó que el problema surge cuando una de las partes espera que la relación se formalice y la otra no se encuentra en la misma sintonía. “Ahí es donde empezamos a sufrir, a tener ansiedad y se nos quita la paz”, señaló.
Según la psicóloga, todas las personas pueden transitar por esta etapa, pero las consecuencias emocionales aparecen cuando no existe una conversación clara sobre las expectativas. Indicó que muchas veces las personas permanecen en este tipo de vínculo sin hablarlo, lo que prolonga la incertidumbre. “No todo el mundo lo habla”, dijo.
Durante la entrevista, García afirmó que este fenómeno no es exclusivo de una generación, sino que ha cambiado de nombre con el tiempo. Explicó que términos como “arrocitos en bajo”, “ganado” o “casi algo” responden a formas distintas de nombrar relaciones no formalizadas. A su juicio, definir estos conceptos aporta claridad en los vínculos afectivos.
La psicóloga también señaló que existen diferentes clasificaciones que circulan, especialmente en redes sociales, para nombrar los distintos niveles de vínculo antes de llegar a una relación formal. Aclaró que estas categorías no sustituyen la comunicación directa entre las personas involucradas.
¿Cómo afecta un casi algo a las emociones y al duelo afectivo?
García advirtió que permanecer en un casi algo sin acuerdos claros puede generar consecuencias emocionales. Indicó que el miedo a la responsabilidad afectiva es un factor frecuente. “No solamente podemos estar en una relación para que nos den”, afirmó, al referirse a la importancia de reconocer lo que cada persona aporta al vínculo.
Sobre el dolor que producen estas rupturas, la psicóloga explicó que el sufrimiento no depende del título de la relación, sino del nivel de involucramiento. “El nivel de involucramiento no lo determina el título”, dijo, y añadió que el tiempo compartido y la frecuencia del contacto influyen en el impacto emocional.
Según García, cuando un casi algo termina, se inicia un proceso de duelo por las expectativas que no se concretaron. Explicó que el cerebro genera apego a partir de la consistencia del vínculo, por lo que la ruptura produce dolor incluso sin haber existido una relación formal.
La especialista indicó que un duelo sano suele durar entre tres y seis meses y que se vuelve problemático cuando se prolonga por más de un año. En cuanto a la duración del casi algo, señaló que no existen reglas fijas, pero consideró que después de tres meses ya debería haber conversaciones claras sobre el rumbo del vínculo.
Finalmente, García enfatizó que cada persona es responsable de tomar decisiones sobre su vida emocional. “No nos podemos quedar esperando a que sea otra persona quien defina el próximo capítulo de nuestra vida”, concluyó durante la entrevista.