El síndrome de Marilyn Monroe es un concepto utilizado en divulgación psicológica para describir un patrón de comportamiento asociado a la búsqueda permanente de aprobación y al miedo a no ser aceptado. Aunque toma el nombre de la estrella de cine, el término no se limita a personas famosas ni con alta exposición mediática.
De acuerdo con el servicio de orientación psicológica Psonríe, este síndrome se refiere a individuos que “disfrutan de una amplia popularidad, pero rara vez son comprendidos en profundidad por los demás”. El texto aclara que este patrón puede presentarse en cualquier persona cuyo valor personal dependa de la validación externa, ya sea en entornos sociales, familiares o laborales.
El concepto no corresponde a un diagnóstico clínico reconocido. Su uso es descriptivo y busca explicar conductas repetidas vinculadas a la necesidad de agradar y a la dificultad para sostener una autoestima independiente.
Popularidad y necesidad de validación
Según Psonríe, el síndrome de Marilyn Monroe aparece con frecuencia en contextos donde la aceptación social se convierte en un factor determinante. Aunque puede observarse en actores, cantantes u otras figuras visibles, también se manifiesta en personas sin notoriedad pública que buscan reconocimiento constante de su entorno cercano.
“El problema no es la fama, sino la dependencia de la mirada ajena para sentirse válido”, expone Psonríe. En este escenario, la persona adapta su conducta para complacer y evitar el rechazo, lo que refuerza la necesidad de aprobación continua.
Autoestima y construcción de un rol para agradar
Uno de los ejes del síndrome de Marilyn Monroe es la relación con la autoestima. Psonríe advierte que cuando una persona construye su identidad a partir de lo que otros esperan, puede producirse una desconexión progresiva con sus propias necesidades. “Asumir un papel para obtener admiración constante puede provocar una erosión de la identidad personal”, señala el texto.
El nombre del síndrome se asocia a la historia de Norma Jeane Mortenson (Marilyn Monroe), quien creó un personaje público para responder a las exigencias del entorno profesional. Sin embargo, Psonríe subraya que este mecanismo también se presenta en personas comunes que sienten que deben agradar para ser aceptadas.
Infancia, apego y validación externa
La psicóloga Belén Picado explica que la tendencia a buscar aprobación constante suele tener su origen en las experiencias tempranas. Afirma que “el modo en que nos enfrentamos al mundo de los adultos depende en gran parte de la calidad de nuestras vivencias en la niñez”. Según Picado, la ausencia de figuras de apego estables influye en la construcción de la autoestima y en la forma de relacionarse.
En el caso de Norma Jeane Mortenson, Picado señala que la falta de vínculos seguros influyó en su necesidad de validación. No obstante, aclara que este proceso no es exclusivo de su historia personal. “Cuando no se desarrolla un apego seguro, la persona puede depender de la valoración externa para regular sus emociones”, explica la psicóloga.
Relaciones, miedo al rechazo y necesidad de agradar
Belén Picado también vincula este patrón con dificultades para establecer límites en las relaciones. La psicóloga sostiene que la búsqueda constante de afecto puede llevar a vínculos marcados por el miedo al rechazo y el abandono.
Esta dinámica, señala, se repite tanto en personas con exposición pública como en quienes no la tienen. En su análisis, Picado advierte que “cuando no existe una base segura en la infancia, en la edad adulta puede aparecer una necesidad constante de validación externa para sentirse aceptado y protegido”.
La mirada de Mark Goulston sobre el vacío emocional
El psiquiatra y escritor Mark Goulston aborda este fenómeno desde su experiencia clínica. En su texto, afirma que Marilyn Monroe “murió de soledad y vacío”, una expresión con la que describe cómo el deseo y la atención no siempre se traducen en comprensión emocional.
Goulston recoge testimonios de personas que sentían que su entorno solo valoraba su apariencia o el papel que cumplían. “Nadie sabe ni quiere saber lo que pienso”, cita el autor, al describir la experiencia de quienes se sienten reducidos a una función para satisfacer expectativas ajenas, una situación que puede darse en cualquier contexto social.
¿Cómo son las personas que presentan este patrón psicológico?
A partir de los aportes de Psonríe, Belén Picado y Mark Goulston, el síndrome de Marilyn Monroe se asocia a personas que buscan agradar de forma constante, priorizan la aprobación externa y presentan dificultades para sostener su autoestima sin reconocimiento ajeno.
Los especialistas coinciden en que no se trata de un fenómeno ligado a la fama. Aunque el nombre proviene de una figura pública, el patrón puede aparecer en cualquier persona cuya identidad y valor personal dependan, en gran medida, de la aceptación de los demás.