La tinta de los tatuajes puede acumularse en los ganglios linfáticos, advierte estudio

La inflamación por la tinta de los tatuajes puede estar relacionada con "enfermedades infecciosas o incluso cáncer”

El investigador Santiago González explicó en 'Habla con Ella' de La FM que la tinta de los tatuajes no permanece solo en la piel, sino que se transporta por el cuerpo, se acumula en los nódulos linfáticos y puede generar procesos inflamatorios de larga duración.

¿Qué ocurre en el cuerpo cuando una persona se hace un tatuaje?

González señaló que la investigación se desarrolló durante siete años y permitió observar que “la tinta de los tatuajes, además de quedarse en la piel, se transporta por el resto del cuerpo”. Según indicó, esa tinta llega a los nódulos linfáticos y puede permanecer allí durante meses o incluso años.

El investigador explicó que el sistema inmune reconoce la tinta como un elemento extraño. “Nuestro sistema inmune intenta destruirla, pero no puede”, afirmó. Por esa razón, la tinta no se elimina y permanece tanto en la piel como en los ganglios, generando una inflamación persistente.

De acuerdo con González, esa inflamación “puede estar relacionada con una mayor tendencia a tener enfermedades infecciosas o incluso cáncer”. Aclaró que no se trata de generar alarma y que aún se requieren más estudios para comprender todas las consecuencias asociadas a los tatuajes.

El tamaño del tatuaje también es un factor relevante. “Cuanto mayor sea el tatuaje, mayor es la tinta que te estás inyectando”, explicó. Indicó que un tatuaje pequeño implica una cantidad menor de tinta, mientras que los tatuajes extensos suponen una mayor exposición del cuerpo a estas sustancias.

¿Influyen la zona del cuerpo, el color de la tinta y la edad?

El especialista explicó que el cuerpo humano tiene alrededor de 600 ganglios linfáticos distribuidos en distintas zonas. “Los ganglios son como fronteras que chequean que todo esté bien”, señaló. Por ello, un tatuaje en el brazo puede afectar los ganglios ubicados en la axila.

Sobre el cuello, González indicó que es una zona con numerosos ganglios y que cumple funciones importantes de control. Añadió que todavía es difícil determinar qué zonas pueden ser más relevantes que otras y que se necesitan más investigaciones para establecer diferencias claras.

En relación con el color de la tinta, el investigador afirmó que se analizaron tinta negra, roja y verde. “La tinta roja es la más tóxica”, dijo, y explicó que genera más reacciones y afecta en mayor medida a ciertas células, aunque aclaró que las otras tintas también presentaron toxicidad.

González también se refirió a la edad en la que una persona se tatúa. Señaló que cuanto más tiempo permanece la tinta en el cuerpo, mayor es la acumulación de inflamación crónica. “Cuantos más años se tengan los tatuajes, potencialmente hay más problemas”, afirmó, y reiteró que los estudios sobre estas relaciones apenas están comenzando.

El investigador señaló que durante el análisis se observó que durante años no existió una regulación sobre la composición de las tintas. Indicó que en algunas se encontraron metales pesados y planteó la necesidad de conocer “qué nos estamos introduciendo en el cuerpo” al tatuarnos.

*Este contenido fue escrito y producido por una inteligencia artificial bajo supervisión y curaduría de un periodista de La FM.