En plena temporada de San Valentín, cuando llegan más los mensajes románticos y las declaraciones públicas de amor, una encuesta universitaria hecha en Colombia puso sobre la mesa una conversación incómoda: ¿qué pesa realmente al momento de elegir y mantener una relación de pareja?
Los resultados muestran que, aunque el amor sigue siendo el discurso dominante, factores como el dinero, la apariencia física y los roles de género continúan siendo una influencia en las decisiones afectivas.
El estudio reveló que el 87,9 % de los encuestados asegura que lo más importante al iniciar una relación es el amor y la atracción genuina. Sin embargo, los encuestados profundizaron en matices que contradicen esa idea romántica. Las diferencias entre hombres y mujeres son notorias, especialmente en lo que cada uno prioriza y en la forma en que afronta el desencanto.
El físico y el dinero: dos variables que siguen marcando distancia
Uno de los hallazgos más llamativos tiene que ver con la importancia del aspecto físico. El 24 % de los hombres reconoce que la apariencia es el factor que más influye al fijarse en alguien, frente a apenas un 4,4 % de las mujeres. En contraste, el 87,8 % de ellas afirma que valora principalmente la forma de ser, mientras que en los hombres ese porcentaje baja al 70 %.
Las cifras confirman un estereotipo que ha circulado durante décadas: ellos tienden a ser más visuales. Sin embargo, el estudio también muestra que las mujeres no están ajenas a otras variables menos románticas.
La mayor brecha aparece cuando se habla de ingresos. El 36,7 % de las mujeres considera que su pareja debería ganar igual o más que ellas (20 % igual y 16,7 % más). En el caso de los hombres, solo el 2 % expresó esa expectativa. Llama la atención que ninguno eligiera la opción “necesito que gane más que yo”.
En diálogo con Bienestar FM, la psicóloga Sonia Camargo, de la universidad Manuela Beltrán, que hizo el estudio, señaló que estas respuestas no pueden analizarse fuera del contexto social.
Según explica, no se trata simplemente de una preferencia individual, sino de una reacción a realidades como la brecha salarial y los roles tradicionales. Desde esa perspectiva, la estabilidad económica se convierte en una forma de compensación ante desigualdades estructurales que aún persisten.
Relaciones por conveniencia y desencanto temprano
Otro de los puntos que generó debate es la permanencia en relaciones por beneficios económicos. Aunque la mayoría sostiene que se iría cuando el encanto se termina, los datos revelan zonas grises. El 19,3 % admitió haber estado en una relación por conveniencia económica en el pasado. Además, un 6,4 % reconoce que el encanto ya se perdió, pero continúa en la relación.
Las diferencias por género también son evidentes en este aspecto. Las mujeres que actualmente permanecen en una relación por beneficios económicos cuadruplican a los hombres (8,9 % frente a 2 %).
Sin embargo, cuando se trata de admitirlo en retrospectiva, más hombres reconocen haberlo hecho antes (24 % frente a 16,7 % de mujeres). Un 15,7 % prefirió no responder, lo que sugiere que el tema aún genera incomodidad.
El estudio también exploró la tendencia a fingir para agradar. El 40 % de los hombres acepta haber maquillado su personalidad o su situación para conquistar a alguien, mientras que en las mujeres la cifra es del 32,2 %. De acuerdo con Camargo, en muchos casos las exageraciones sobre la estabilidad financiera no obedecen a mala intención, sino a una presión cultural que asocia el valor masculino con la capacidad de proveer.
En cuanto al desencanto, las mujeres parecen perder la ilusión con mayor rapidez. El 16,7 % afirma que el encanto se desvanece antes de seis meses, frente a solo el 2 % de los hombres.
No obstante, cuando ellos se desenamoran, tienden a permanecer más tiempo en la relación: el 10 % continúa pese a haber perdido el interés, frente al 4,4 % de mujeres en la misma situación.