Salud cardiovascular: cinco hábitos para prevenir infartos y accidentes cerebrovasculares

La hipertensión arterial, la obesidad, la diabetes, el colesterol elevado y el sedentarismo están entre los principales factores de riesgo cardiovascular. Especialistas advierten que estas enfermedades pueden avanzar sin síntomas durante años y destacan la importancia de los chequeos médicos, los hábitos saludables y la identificación oportuna de las señales de un accidente cerebrovascular.
Enfermedades cardiovasculares Crédito: Freepik

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo uno de los mayores desafíos para la salud pública mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), estas afecciones causan aproximadamente 19,8 millones de muertes al año y constituyen la principal causa de mortalidad en el mundo. Su impacto no solo se refleja en la pérdida de vidas, sino también en las secuelas que dejan en los pacientes, la afectación de sus familias y los costos que representan para los sistemas de salud.

Este grupo de enfermedades comprende trastornos del corazón y de los vasos sanguíneos, entre ellos la cardiopatía coronaria, los accidentes cerebrovasculares (ACV) y las cardiopatías reumáticas.

Según las cifras citadas por la OMS, más de cuatro de cada cinco muertes por enfermedades cardiovasculares están relacionadas con las cardiopatías coronarias y los accidentes cerebrovasculares. Además, cerca de una tercera parte de estos fallecimientos ocurre de manera prematura, antes de los 70 años.

Uno de los principales problemas es que muchas de estas afecciones pueden desarrollarse silenciosamente. Por esta razón, la prevención, el control de los factores de riesgo y la detección temprana son fundamentales para disminuir la probabilidad de sufrir complicaciones graves.

Enfermedades silenciosas que pueden avanzar durante años

El médico cardiólogo, Antonio Saltarín, explica que las enfermedades cardiovasculares pueden pasar inadvertidas porque sus factores de riesgo actúan de manera gradual y progresiva. En muchos casos, los efectos se manifiestan después de un periodo prolongado, cuando el daño ya puede ser considerable.

“Esta evolución silenciosa hace que algunas personas no experimenten molestias evidentes durante el desarrollo de la enfermedad y, por tanto, no acudan a una consulta médica hasta que aparece una complicación”, dijo.

Entre los principales factores de riesgo cardiovascular, el especialista identifica la hipertensión arterial, la obesidad, la diabetes, la hipercolesterolemia o dislipidemia y el sedentarismo. A estos se suma el tabaquismo, debido a que las sustancias presentes en el cigarrillo favorecen el desarrollo de la aterosclerosis.

Esta condición se caracteriza por la acumulación de placas en las paredes de las arterias, lo que puede provocar su estrechamiento y dificultar el flujo sanguíneo. Cuando la circulación se ve comprometida, aumenta el riesgo de sufrir eventos como un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular.

La presencia simultánea de varios factores de riesgo puede incrementar la probabilidad de desarrollar complicaciones. De ahí la importancia de identificar y tratar oportunamente las condiciones que pueden afectar la salud del corazón y los vasos sanguíneos.

El impacto económico de las enfermedades cardiovasculares

La carga de las enfermedades cardiovasculares va más allá del ámbito clínico. Estas afecciones también representan un costo considerable para las economías, debido a los gastos de atención médica, las hospitalizaciones, los tratamientos prolongados, la rehabilitación y la pérdida de productividad laboral.

De acuerdo con las estimaciones incluidas en la información suministrada, el impacto macroeconómico mundial de las enfermedades cardiovasculares equivale a entre el 3 % y el 5 % del producto interno bruto (PIB) global, con pérdidas anuales aproximadas de 3,8 billones de dólares en bienestar y productividad.

En cuanto a la enfermedad cardiovascular aterosclerótica, los costos directos de atención médica se estiman en 680.000 millones de dólares anuales. Esta cifra puede duplicarse al considerar los costos indirectos asociados con la reducción de la productividad y las labores de cuidado que asumen familiares y otras personas.

La carga es especialmente significativa en los países de ingresos bajos y medianos, donde se concentra más del 80 % de las muertes por enfermedades cardiovasculares, según la OMS.

En Colombia, las proyecciones citadas advierten que, si no se implementan medidas oportunas, la prevalencia de estas enfermedades podría alcanzar los 1,6 millones de casos para 2035. Asimismo, la carga económica podría ascender a 14.000 millones de dólares en costos directos e indirectos.

Estas cifras ponen de manifiesto la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y diagnóstico, no solo para proteger la salud de la población, sino también para reducir las complicaciones que demandan tratamientos complejos y recursos adicionales del sistema sanitario.

Pasar de la atención de las emergencias a la prevención

Martín Javier Martínez, CEO de Aspen Clúster Andino, señala que evitar las secuelas y las muertes ocasionadas por un accidente cerebrovascular debe ser una prioridad de salud pública que involucre a toda la sociedad.

El directivo advierte que estos episodios pueden transformar radicalmente la vida de los pacientes, afectar a sus familias y generar una demanda importante de recursos médicos, especialmente cuando producen discapacidades que requieren rehabilitación y cuidados prolongados.

Por ello, considera necesario avanzar hacia un modelo que priorice la prevención activa, la educación de la población y la atención médica oportuna.

La identificación de los factores de riesgo, el reconocimiento de los síntomas de alarma y la búsqueda inmediata de atención ante una posible emergencia pueden contribuir a reducir las consecuencias de estos eventos y preservar la autonomía y la calidad de vida de quienes los sufren.

La prevención también requiere la participación de las instituciones de salud y de las autoridades, mediante programas educativos y políticas que faciliten el acceso a alimentos saludables, promuevan la actividad física y contribuyan a mejorar la calidad del aire y reducir la contaminación ambiental.

Chequeos médicos: una herramienta para detectar riesgos a tiempo

La detección temprana es uno de los pilares para reducir el riesgo cardiovascular. El doctor Antonio Saltarín destaca la importancia de realizar controles médicos desde edades tempranas, con una frecuencia ajustada a las necesidades y los factores de riesgo de cada persona.

Como orientación general, el especialista plantea que las personas menores de 40 años deberían realizarse chequeos al menos una vez al año, mientras que quienes superan esa edad podrían requerir controles más frecuentes, según su estado de salud y la valoración médica.

También recomienda consultar ante la aparición de síntomas como mareos, dolor de cabeza, inestabilidad o vértigo, especialmente cuando son nuevos, persistentes o se presentan de manera repentina.

Cinco hábitos que ayudan a proteger el corazón

La OMS promueve medidas de prevención que pueden contribuir a disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Entre las principales recomendaciones se encuentran:

1. Dejar de fumar. Abandonar el consumo de tabaco ayuda a reducir el riesgo de daño en los vasos sanguíneos y de complicaciones cardiovasculares. Evitar la exposición al humo también forma parte de la protección de la salud.

2. Reducir el consumo de sal. Moderar la cantidad de sal en la alimentación contribuye al control de la presión arterial, uno de los factores de riesgo más importantes para el corazón y el cerebro.

3. Aumentar el consumo de frutas y hortalizas. Una alimentación variada, con mayor presencia de frutas, verduras y otros alimentos nutritivos, favorece el control de factores relacionados con la salud cardiovascular.

4. Realizar actividad física regularmente. Incorporar movimiento a la rutina, reducir el tiempo prolongado en posición sedentaria y practicar ejercicio de acuerdo con las condiciones individuales contribuye al cuidado del corazón y al control del peso.

5. Evitar el consumo nocivo de alcohol. Reducir los consumos perjudiciales ayuda a prevenir efectos negativos sobre la presión arterial y otros aspectos de la salud.

A estas medidas se suma la importancia de mantener un peso saludable y acudir a los controles médicos para verificar que los niveles de glucosa, colesterol y presión arterial se encuentren bajo control.

Saltarín insiste en que la prevención exige actuar sobre los factores de riesgo de manera integral: controlar el azúcar en la sangre, vigilar la presión arterial, evaluar los niveles de colesterol, realizar ejercicio y mantener un peso adecuado.

Sin embargo, aclara que no todos los accidentes cerebrovasculares pueden prevenirse mediante las medidas habituales. Existen situaciones relacionadas con trastornos de la coagulación, incluidos algunos de origen genético o asociados con determinadas enfermedades, que requieren una evaluación especializada.

Cómo reconocer las señales de un accidente cerebrovascular

Además de la prevención, conocer los síntomas de un accidente cerebrovascular puede marcar la diferencia entre una recuperación favorable y la aparición de secuelas graves.

El ACV ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro o cuando se produce una hemorragia cerebral. Se trata de una emergencia médica que requiere atención inmediata, pues cada minuto puede ser determinante para reducir el daño cerebral.

Una herramienta sencilla para reconocer sus principales señales es el acrónimo FAST, cuyas letras corresponden a rostro, brazos, habla y tiempo, a partir de sus términos en inglés.

F – Face (rostro): pídale a la persona que sonría. Observe si un lado de la cara está caído o si presenta dificultad para moverlo.

A – Arms (brazos): solicítele que levante ambos brazos. Si uno cae, no puede elevarlo o presenta debilidad repentina, puede tratarse de una señal de alarma.

S – Speech (habla): pídale que repita una frase sencilla. Preste atención si habla de forma extraña, arrastra las palabras o tiene dificultades para comprender lo que se le dice.

T – Time (tiempo): si identifica cualquiera de estos síntomas, llame inmediatamente a los servicios de emergencia. Anote, si es posible, la hora en que comenzaron las manifestaciones, ya que este dato ayuda al equipo médico a tomar decisiones sobre el tratamiento.

No se debe esperar a que los síntomas desaparezcan ni intentar trasladar la atención médica para comprobar si se trata de algo pasajero. Incluso si las manifestaciones mejoran en pocos minutos, es necesaria una valoración urgente.

La prevención como compromiso individual y colectivo

Las enfermedades cardiovasculares representan un desafío que exige combinar la responsabilidad individual con acciones de salud pública. Los controles médicos, la detección de factores de riesgo, la alimentación equilibrada, la actividad física y el abandono del tabaco son medidas que pueden ayudar a reducir la probabilidad de sufrir complicaciones.

Al mismo tiempo, fortalecer la educación sobre las señales de alarma de un accidente cerebrovascular y garantizar una respuesta médica oportuna son acciones esenciales para limitar las secuelas y proteger la calidad de vida de los pacientes.

Claves del tema en cuatro preguntas:

¿Cuáles son los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares?

Los principales factores de riesgo son la hipertensión arterial, la obesidad, la diabetes, el colesterol elevado, el sedentarismo y el tabaquismo. Estas condiciones pueden avanzar durante años sin presentar síntomas evidentes y aumentar el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular.

¿Por qué es importante realizar chequeos médicos periódicos para prevenir las enfermedades cardiovasculares?

Los chequeos médicos permiten detectar oportunamente alteraciones en la presión arterial, los niveles de glucosa y el colesterol, incluso cuando no existen síntomas. El cardiólogo Antonio Saltarín recomienda realizar controles al menos una vez al año a las personas menores de 40 años, mientras que quienes superan esa edad podrían necesitar evaluaciones más frecuentes, según su estado de salud y la valoración médica.

¿Qué hábitos ayudan a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares?

Entre las principales medidas de prevención se encuentran dejar de fumar, reducir el consumo de sal, aumentar la ingesta de frutas y hortalizas, realizar actividad física regularmente y evitar el consumo nocivo de alcohol. También es importante mantener un peso saludable y controlar periódicamente la presión arterial, la glucosa y los niveles de colesterol.

¿Cómo reconocer un accidente cerebrovascular y qué hacer ante sus síntomas?

Una forma de identificar las señales de un accidente cerebrovascular es aplicar el método FAST: observar si un lado del rostro está caído (Face), comprobar si uno de los brazos presenta debilidad (Arms), identificar dificultades para hablar (Speech) y actuar de inmediato (Time). Ante cualquiera de estos síntomas, se deben llamar a los servicios de emergencia, anotar la hora de inicio de las manifestaciones si es posible y no esperar a que desaparezcan, ya que la atención médica inmediata puede reducir el daño cerebral y las secuelas.