El Segundo Informe Anual de Salud Pública de Así Vamos en Salud reveló que Colombia continúa recuperando lentamente las coberturas de vacunación pérdidas durante la pandemia de COVID-19, que prendieron las alertas frente al aumento de casos de dengue, fiebre amarilla, tosferina, tuberculosis, VIH y sífilis congénita.
Sin embargo, según el documento, las diferencias entre regiones siguen siendo amplias y mantienen a miles de niños, niñas y adolescentes con distintos niveles de protección frente a enfermedades prevenibles.
“Se advierte que el país enfrenta un panorama complejo, caracterizado por rezagos en inmunización y el resurgimiento o aumento de enfermedades transmisibles que representan un reto para el sistema de salud”, dice.
El documento señala que, aunque el promedio nacional de vacunación ronda el 85%, esta cifra esconde profundas desigualdades territoriales que afectan especialmente a las poblaciones rurales y de difícil acceso.
Bogotá y Vichada reflejan la mayor brecha en vacunación infantil
Uno de los hallazgos más preocupantes corresponde a la aplicación de la tercera dosis de la vacuna pentavalente en menores de un año.
Mientras Bogotá alcanzó una cobertura del 99,32 % durante 2025, el departamento de Vichada apenas llegó al 52,94 %, una diferencia de 46,38 puntos porcentuales.
El informe también identificó brechas superiores a 12 puntos porcentuales entre la capital y departamentos como Vaupés, Chocó, Magdalena, Norte de Santander, Sucre y Bolívar.
Aunque territorios como Bogotá, Amazonas, Cundinamarca, Nariño y Caquetá lograron mejorar sus indicadores frente a 2022, cerca del 40 % de las entidades territoriales registraron retrocesos, siendo Vichada y Vaupés los casos más críticos.
Una situación similar ocurre con la vacuna triple viral, dónde departamentos como Vaupés, Vichada, Magdalena, Cesar, Putumayo, Chocó, Guainía y La Guajira presentaron disminuciones en las coberturas, reflejando persistentes barreras geográficas, sociales y de acceso a los servicios de salud.
Vacuna contra el VPH sigue lejos de la meta
El rezago también afecta a la población adolescente. Según el informe, ningún departamento logró superar el 80 % de cobertura en la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) durante 2025.
Boyacá obtuvo el mejor resultado, con una cobertura de 79,38 %, mientras que Vichada registró apenas 33,47 %.
Los expertos advierten que este comportamiento resulta preocupante debido a que el VPH constituye el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de cuello uterino, una enfermedad que puede prevenirse mediante vacunación y detección temprana.
Dengue y fiebre amarilla mantienen las alertas sanitarias
El informe evidencia que las bajas coberturas de vacunación coinciden con un aumento de varias enfermedades transmisibles.
Durante 2025 fueron notificados 120.070 casos de dengue, con 135 muertes confirmadas, mientras que el 45,7 % de los pacientes requirió hospitalización.
Además, los investigadores encontraron inconsistencias en las cifras oficiales sobre dengue grave publicadas por el Instituto Nacional de Salud, donde aparecen registros de 2.181, 1.278 y 1.369 casos, situación que, según el informe, dificulta evaluar con precisión el riesgo epidemiológico.
La fiebre amarilla también mostró un comportamiento preocupante.
En 2025 se confirmaron 125 casos y 46 fallecimientos, principalmente en el departamento del Tolima.
Más del 90 % de las personas afectadas no estaba vacunada, y el virus comenzó a circular en departamentos donde anteriormente no se había identificado, como Tolima, Caldas y Cauca.
En cuanto a la malaria, el país pasó de 127.600 casos registrados en 2024 a 77.863 casos preliminares en 2025. Durante el primer semestre de 2026 ya se habían reportado más de 31.000 casos.
Tosferina, tuberculosis y sífilis congénita muestran nuevas señales de alerta
Otra de las enfermedades que volvió a incrementarse fue la tosferina, que registró 1.123 casos adicionales durante 2025 y dejó 32 muertos, es decir, 27 fallecimientos más que el año anterior.
Para los expertos, este comportamiento vuelve a poner sobre la mesa la importancia de fortalecer la vacunación en niños y mujeres gestantes.
En tuberculosis, la incidencia de la forma pulmonar alcanzó 30,2 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que se notificaron 632 casos farmacorresistentes, 23 más que en 2024, lo que representa un desafío para la efectividad de los tratamientos.
Transmisión sexual
En materia de infecciones de transmisión sexual, el informe reportó 17.501 nuevos casos preliminares de VIH durante 2025.
No obstante, la mayor preocupación recae sobre la sífilis congénita, que alcanzó 4,5 casos por cada 1.000 nacidos vivos, una cifra nueve veces superior a la meta nacional de 0,5 casos por cada 1.000 nacidos vivos.
Los investigadores señalan que este comportamiento evidencia deficiencias en la educación sexual, el acceso al diagnóstico oportuno y la calidad del control prenatal.
El acceso al agua también incide en la salud pública
El informe también advierte que la enfermedad diarreica aguda continúa siendo un reflejo de las desigualdades en el acceso a agua potable y saneamiento básico.
Aunque la mortalidad ha disminuido en los últimos años, durante 2025 se registró una tasa preliminar de 2,74 muertes por cada 100.000 menores de cinco años.
Los expertos consideran que, sin mejoras en el acceso a agua segura, manejo adecuado de excretas y educación para la salud, seguirán presentándose enfermedades que podrían prevenirse mediante intervenciones básicas en los territorios.
Llamado a fortalecer las capacidades en los territorios más vulnerables
Frente a este panorama, Así Vamos en Salud recomendó reforzar las capacidades institucionales y operativas en los departamentos con menores coberturas de vacunación y mayores niveles de vulnerabilidad.
Asimismo, planteó intensificar la vigilancia epidemiológica de las enfermedades prevenibles mediante vacunación, especialmente en los territorios donde las coberturas permanecen por debajo del 95 %, además de implementar estrategias diferenciadas para superar las barreras geográficas, sociales y de acceso a los servicios de salud.
El informe concluye con una advertencia: los promedios nacionales no reflejan la realidad de todos los territorios. Cuando fallan la vacunación, el diagnóstico oportuno, el control prenatal, el acceso al agua potable y la atención en salud, las enfermedades prevenibles vuelven a expandirse y continúan cobrando vidas en distintas regiones del país.
Claves del tema en cuatro preguntas
¿Qué revela el Segundo Informe Anual de Salud Pública sobre la vacunación en Colombia?
El informe de Así Vamos en Salud señala que, aunque Colombia ha recuperado parcialmente las coberturas de vacunación tras la pandemia, persisten profundas desigualdades entre departamentos. En 2025, Bogotá alcanzó una cobertura del 99,32 % en la tercera dosis de la vacuna pentavalente, mientras que Vichada registró apenas el 52,94 %, una diferencia de 46,38 puntos porcentuales, lo que evidencia importantes brechas en el acceso a la inmunización.
¿Qué enfermedades prevenibles generan mayor preocupación según el informe?
El documento alerta por el aumento o la persistencia de enfermedades como dengue, fiebre amarilla, tosferina, tuberculosis, VIH, sífilis congénita y enfermedad diarreica aguda. En 2025 se notificaron 120.070 casos de dengue y 135 muertes, mientras que la fiebre amarilla dejó 125 casos y 46 fallecimientos, con más del 90 % de los afectados sin vacunación previa.
¿Qué indicadores muestran un deterioro en la salud pública del país?
El informe destaca que la sífilis congénita alcanzó 4,5 casos por cada 1.000 nacidos vivos, nueve veces por encima de la meta nacional de 0,5. Además, la tosferina aumentó en 1.123 casos y causó 32 muertes, mientras que la tuberculosis farmacorresistente llegó a 632 casos, reflejando nuevos desafíos para el sistema de salud y la efectividad de los tratamientos.
¿Qué recomendaciones hace Así Vamos en Salud para enfrentar estas problemáticas?
La organización recomienda fortalecer las capacidades institucionales en los territorios con menores coberturas de vacunación, intensificar la vigilancia de las enfermedades prevenibles, especialmente donde la inmunización está por debajo del 95 %, e implementar estrategias que eliminen las barreras geográficas, sociales y de acceso a los servicios de salud. También insiste en mejorar el diagnóstico oportuno, el control prenatal, el acceso al agua potable y la educación en salud para prevenir enfermedades evitables.