Cada vez más viajeros buscan desconectarse de la rutina y descubrir destinos diferentes, auténticos y poco explorados. Esa tendencia está marcando el rumbo del turismo en Colombia, donde crece el interés por lugares que combinan naturaleza, cultura y experiencias únicas.
La presidenta de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo, Paula Cortés Calle, habló con La FM sobre la proyección del turismo en Colombia para 2026 y los proyectos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y de Fontur para fortalecer nuevos destinos.
En ese contexto, recomendó siete destinos emergentes del país que colombianos y extranjeros no deberían dejar de visitar en 2026. En La FM le contamos cuáles son y qué planes imperdibles ofrece cada uno para quienes quieren viajar distinto y salir de la rutina.
Guaviare
Situado en plena Amazonía colombiana, el Guaviare se ha convertido en uno de los destinos más sorprendentes para quienes buscan turismo de naturaleza y aventura. En San José del Guaviare, la capital del departamento, el recorrido puede comenzar por el Parque de la Constitución y su catedral inspirada en las malocas indígenas, así como otros espacios al aire libre donde es posible disfrutar del ambiente tranquilo de la ciudad y del imponente río Guaviare, punto clave de la vida local.
Pero el mayor atractivo está en sus paisajes naturales y formaciones milenarias. A pocos kilómetros de la ciudad se encuentran los Pozos Naturales, piscinas de aguas cristalinas, y Tranquilandia, conocida como el “Caño Cristales del Guaviare” por los colores que produce la planta macarenia. También destacan la Puerta de Orión, una imponente roca desde donde se observa el cinturón de Orión en el solsticio de verano, y las Cavernas rupícolas, formaciones asociadas al hábitat del colorido gallito de roca, ideales para caminatas y exploración en plena selva.
Guainía
Situado al suroriente del país, en la frontera con Venezuela y Brasil, el departamento de Guainía es catalogado por Colombia Travel, el portal oficial de turismo del país, como “la mayor reserva fluvial y ecológica del mundo”. Este destino amazónico sorprende con antiguas formaciones rocosas rodeadas por ríos imponentes como el Orinoco, el Inírida y el Guaviare. Desde el aire, al llegar a Inírida, su capital, se aprecia la inmensidad de la selva que domina este territorio al que solo se accede por vía aérea.
Desde Inírida parten expediciones hacia algunos de los paisajes más fascinantes del país. Los Cerros de Mavecure invitan al senderismo y al avistamiento de aves; el Parque Nacional Puinawi ofrece encuentros con una biodiversidad única; y la Laguna de la Bruja permite observar toninas, los delfines rosados del Amazonas. También es posible navegar hasta la Estrella Fluvial del Oriente o visitar comunidades indígenas como Coco Viejo, donde se conservan tradiciones y artesanías ancestrales.
Amazonas
Desde el aire, la llegada a Leticia, la capital del departamento, deja ver un océano verde atravesado por el imponente río Amazonas, punto de partida para una inmersión total en la selva. Allí, las caminatas ecológicas, los recorridos en canoa y el avistamiento de especies, como el delfín rosado en el Lago Yahuarcaca, convierten cada recorrido en una experiencia viva y auténtica.
El viaje se enriquece con encuentros culturales y planes llenos de aventura: desde compartir con comunidades indígenas en La Chorrera o el resguardo Witoto de Monilla Amena, hasta explorar la Isla de los Micos, donde es posible interactuar con primates y observar aves. A esto se suman experiencias como el canopy en la Reserva Natural Tanimboca o la exploración de ecosistemas únicos que tiene el Parque Nacional Natural Cahuinari.
La Guajira
Ubicado en el extremo norte de Colombia, La Guajira se posiciona como uno de los destinos más fascinantes del país, donde convergen el desierto, el mar Caribe y la riqueza de la cultura wayuu. Entre los imperdibles está Cabo de la Vela, con paradas como el Pilón de Azúcar, la Playa Arcoíris y las imponentes Dunas de Taroa. La travesía puede continuar hasta Punta Gallinas, el punto más septentrional de Suramérica, además de recorrer las Salinas de Manaure y el Santuario de Fauna y Flora Los Flamencos, escenario ideal para observar estas aves en su hábitat natural.
Para una experiencia más auténtica, puede visitar una ranchería wayuu donde podrá conocer de cerca sus tradiciones, aprender sobre artesanías y tejidos y descansar en chinchorros bajo las estrellas, mientras se degustan mariscos frescos. La región también vibra con el Festival Francisco el Hombre, vitrina del mejor vallenato y nuevos talentos del acordeón. Si la idea es desconectarse, las playas de Mayapo destacan por su amplitud, tranquilidad y aguas de tonos verdes; allí, las coloridas cabañas ofrecen gastronomía local frente al mar, bajo sombrillas de paja sobre la arena.
Putumayo
Situado en la Amazonía-Orinoquía Colombiana, este es un territorio compuesto por tres pisos térmicos de gran riqueza natural, donde la selva, la montaña y los ríos crean escenarios perfectos para la aventura y la conexión cultural. En Mocoa, el plan imperdible es la Cascada del Fin del Mundo, una caída de más de 70 metros rodeada de senderos selváticos y pozos naturales ideales para refrescarse. A media hora, el Cañón del Mandiyaco ofrece paisajes volcánicos únicos, perfectos para la fotografía y caminatas entre formaciones rocosas.
La experiencia se completa con el avistamiento de fauna, recorridos en reservas naturales y encuentros con comunidades indígenas, guardianas de saberes ancestrales. En el Valle de Sibundoy, la cultura cobra vida con rituales, artesanías y festividades que reflejan la diversidad del territorio.
Meta
Ubicado en el centro de Colombia, el Meta es conocida como la puerta de entrada a los Llanos Orientales y un destino que gana protagonismo entre viajeros. Su capital, Villavicencio, combina cultura llanera y dinamismo económico, mientras extensas sabanas se funden con la cordillera de los Andes y la Amazonía. Hoy, la región invita a descubrir ríos cristalinos, selva viva y cascadas imponentes que antes pasaban desapercibidas.
Entre los imperdibles están Caño Cristales, el río de los siete colores, el que recomiendan visitar entre junio y noviembre, y el Cañón del río Güejar, apodado el Tailandia colombiano por sus formaciones rocosas. También destacan Mesetas y San Juan de Arama, entrada a la Serranía de la Macarena, junto a joyas como el Salto de Santo Domingo, Arenales y el Charco Azul. Para un plan cultural, puede ir al Bioparque Los Ocarros y el Parque Las Malocas, el primero un zoológico dedicado a la fauna de la Orinoquía, y el segundo un espacio ideal para acercarse a la tradición llanera, el joropo y la inolvidable mamona, la famosa ternera a la llanera, que no se puede ir sin probar.
Chocó
En la esquina noreste de Colombia, el Chocó deslumbra con su doble litoral entre el océano Pacífico y el mar Caribe, una rareza geográfica cargada de biodiversidad, selvas exuberantes y ríos caudalosos. Allí, lejos del turismo masivo, emerge Acandí, un destino donde la naturaleza marca el ritmo. Este municipio, en el extremo norte del departamento, es célebre por el anidamiento de la tortuga Caná, un espectáculo único que ocurre cada año durante Semana Santa en sus playas vírgenes.
Desde Acandí parten rutas imperdibles: en lancha, a solo 30 minutos, está Capurganá, rodeado por la reserva del Darién, con paradas como la Isla de los Pájaros y la tranquila bahía Aguacate. Más adelante, la Piscina de los Dioses y La Coquerita ofrecen aguas cristalinas entre formaciones naturales. También se puede llegar a Sapzurro, puerta de entrada a la paradisíaca Bahía de la Miel en Panamá, y a Cabo Tiburón, donde el continente se funde con el mar. La experiencia se completa con el Festival de la Tortuga Caná y el Carnaval de Triganá, celebraciones que conectan con la esencia cultural del territorio.