Terremoto en Colombia: ¿El clima puede anticipar un sismo? SGC responde

Alrededor de los sismos y terremotos siempre hay mitos que los expertos intentan desmentir.
Los movimientos telúricos no se pueden predecir, advierten expertos. Crédito: Colprensa y www.magnific.com

Colombia sigue con los ojos en el occidente del país. El terremoto del 10 de agosto de 2026 ha dejado ha casi 300 humanos fallecidos y cerca de 400 colombianos aún están desaparecidos. El Gobierno nacional aseguró que se trabajaría para hallar a estos ciudadanos y que el proceso de reconstrucción podría durar hasta cuatro años. De acuerdo con cifras oficiales, con corte a las 9:00 a.m. del 14 de agosto de 2026, 79.108 viviendas averiadas, 13.077 destruidas y 121 edificios colapsados.

Asimismo, la afectación a la infraestructura y los servicios cuenta con 238 centros de salud con afectaciones, 2.486 centros de educación con averías; lo propio con 2.093 centros comunitarios. Hay reportes de 254 vías, 87 acueductos, 57 puentes y 5 aeropuertos con daños tras el sismo.

Pese a esto, las búsquedas de desaparecidos continúan y en Cali y Pereira, los rescatistas aún tienen la esperanza de encontrar a colombianos con vida. El terremoto en Colombia es el número 10 con magnitud superior a los 7 grados durante 2026 y, aunque se manejan todo tipo de teorías, los expertos no solo instan a no creer en información falsa, sino que además desmontan mitos que se crean alrededor de sismos.

¿El clima puede predecir los terremotos? El Servicio Geológico Colombiano responde

Uno de los mitos más comunes es que los sismos pueden predecirse, así como las réplicas; no obstante, Elkin de Jesús Salcedo Hurtado, director del Observatorio Sismológico y geofísico del Suroccidente Colombiano, indicó a la Universidad del Valle, que esto no es cierto. El experto afirma que con las herramientas que tiene la humanidad en la humanidad, no se puede predecir este tipo de sucesos naturales.

Otro de los mitos que está muy marcado en la consciencia colectiva es que el clima prevé este tipo de movimientos telúricos, pero el Servicio Geológico Colombiano, afirma que de esto no hay prueba científica que lo confirme, por lo que lo descarta como una posibilidad. También afirma que no hay condiciones atmosféricas que así lo establezcan.

"No. El clima no cambia antes o después de un sismo. No existe evidencia científica que indique que la forma de las nubes, la presencia de lluvia o incrementos en la temperatura del ambiente influyan en la actividad sísmica.", indica en redes sociales.

Y asimismo, dio respuesta a otras cuestiones generales de la población civil, como si la atmósfera y el subsuelo están relacionados al momento de que surgen movimientos tectónicos, recordando que en el país siempre está temblando: "La atmósfera y el subsuelo tienen procesos y dinámicas propias que no están relacionadas directamente entre sí. Recordemos que en Colombia tiembla todos los días, independientemente de las condiciones climáticas", indica.

También recuerda que el país es un territorio "sísmicamente activo" y, en promedio, el SGC registra "alrededor de 2.500 sismos al mes".

Asimismo, el Servicio Geológico Colombiano respondió a preguntas que se generaron luego del sismo de 7,4 grados con epicentro en San Juan del Palmar.

Si ocurre un sismo menor, ¿evita que se registre uno más grande?

Otra de las dudas que respondió la institución geológica corresponde a la fuerza y temporalidad entre dos sismos, indicando que estos son "liberaciones súbitas de energía acumulada por procesos de deformación y dinámica de la corteza" y que si bien los de menor potencia ayudan a liberar algo de esta presión, no evitarán que en el futuro ocurran sismos más fuertes.

Otra de las respuestas que dio el Sistema Geológico Colombiano al país es la razón por la que se sintió tan fuerte este sismo, ejemplificando con la luz, la forma en la que las ondas que provoca un sismo afecta un territorio específico:

"Piensa en una linterna: si la acercas a una pared, ilumina un área pequeña; si la alejas, la luz cubre una superficie mayor. Con las ondas sísmicas ocurre algo parecido. Al originarse a casi 100 km de profundidad y tener una magnitud de 7,4, la energía liberada viaja en todas las direcciones hasta llegar a la superficie, abarcando una amplia zona donde se alcanza a percibir".