Un informe del Centro de Pensamiento Así Vamos en Salud reveló que el terremoto ocurrido el pasado 10 de agosto no encontró a todos los territorios afectados en las mismas condiciones.
Señala que mientras algunas zonas contaban con mayores capacidades institucionales y de atención, numerosos municipios rurales y rurales dispersos ya enfrentaban limitaciones estructurales en conectividad, servicios públicos y disponibilidad de talento humano en salud.
Esta es una de las principales conclusiones del análisis “Condiciones previas en salud: situación de los municipios afectados por el terremoto”, elaborado por el Centro de Pensamiento Así Vamos en Salud, que revisó la situación de 396 municipios caracterizados como afectados por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
“El estudio contrastó esta información con la clasificación territorial del Departamento Nacional de Planeación (DNP) y con indicadores relacionados con conectividad, saneamiento básico y disponibilidad de profesionales de la salud. Los resultados muestran una tendencia que puede convertirse en un desafío adicional durante la emergencia y la etapa de recuperación: a mayor ruralidad, menores son las coberturas de servicios básicos y la disponibilidad de talento humano en salud”, dijo Augusto Galán director de la entidad.
Las brechas identificadas no fueron causadas por el terremoto. Sin embargo, advierte el análisis, pueden condicionar la capacidad de respuesta de los territorios y dificultar la recuperación de las comunidades afectadas.
La emergencia también es digital
Una de las principales alertas está relacionada con el acceso a internet en el sistema de salud. En los municipios rurales, la penetración promedio del acceso fijo a internet apenas supera el 5%, mientras que en los municipios rurales dispersos se ubica alrededor del 2%.
La diferencia frente a las ciudades y aglomeraciones es considerable. Según el análisis, en estas últimas la penetración promedio es 8,5 veces mayor.
Esta brecha puede tener consecuencias directas durante una emergencia sanitaria. La baja conectividad dificulta el acceso a servicios de telemedicina, la realización de consultas especializadas a distancia, el intercambio de información clínica y la coordinación entre instituciones y autoridades encargadas de responder a la emergencia.
El problema es especialmente marcado en algunos departamentos. Chocó, Cauca y Norte de Santander presentan los promedios más bajos de penetración de internet entre los territorios analizados, con 2,74%, 2,76% y 3,75%, respectivamente.
Para los municipios rurales afectados, esta situación significa que las herramientas digitales disponibles para fortalecer la atención sanitaria y la comunicación durante una emergencia pueden tener un alcance limitado.
Saneamiento básico: otra brecha que persiste
Las dificultades tampoco se limitan a la conectividad. El análisis encontró importantes desigualdades en el acceso a servicios de saneamiento básico, particularmente en algunos de los departamentos afectados.
Norte de Santander presenta una de las situaciones más críticas. Sus 13 municipios afectados registran coberturas promedio de apenas 39,26% en acueducto y 34,50% en alcantarillado.
Estas condiciones adquieren especial relevancia después de un desastre natural, cuando las afectaciones sobre viviendas, infraestructura y servicios públicos pueden incrementar los riesgos sanitarios y dificultar las labores de recuperación.
Por ello, las condiciones existentes antes del terremoto deben ser consideradas en la definición de las prioridades para la reconstrucción y la atención de las comunidades.
La falta de especialistas es mayor en las zonas rurales
Otro de los principales hallazgos del estudio está relacionado con la disponibilidad de profesionales de la salud.
La situación resulta particularmente preocupante en pediatría. Antes del terremoto, el 100% de los municipios rurales dispersos afectados y el 95,4% de los municipios rurales afectados no contaba con pediatras registrados.
Esto implica que la atención especializada de niños y niñas en estos territorios ya dependía, en buena medida, del desplazamiento hacia municipios con mayor capacidad de atención o de mecanismos de referencia y contrarreferencia.
La brecha también aparece en medicina general. La densidad promedio de médicos registrados en las ciudades y aglomeraciones es 6,7 veces mayor que la registrada en los municipios rurales dispersos.
Además, el 16,4% de los municipios rurales dispersos afectados no cuenta con médicos generales registrados.
Señaló que en el caso del personal de enfermería, la diferencia también es significativa: las ciudades y aglomeraciones tienen, en promedio, 6,6 veces más profesionales de enfermería que los municipios rurales dispersos.
“El 17,8% de los municipios rurales dispersos afectados no cuenta con profesionales de enfermería registrados”, manifestó.
La atención en salud mental también enfrenta limitaciones
La salud mental presenta un panorama con contrastes. El estudio encontró que el 94,5% de los municipios rurales dispersos cuenta con psicólogos registrados, una proporción que muestra una mayor presencia de este tipo de profesionales.
Sin embargo, la disponibilidad de especialistas en psiquiatría continúa siendo muy limitada.
Más del 90% de los municipios intermedios, rurales y rurales dispersos analizados no cuenta con médicos psiquiatras registrados.
La situación es especialmente relevante en el contexto de una emergencia como un terremoto, que puede generar afectaciones emocionales, ansiedad, estrés y otras consecuencias psicológicas entre las personas damnificadas, así como entre quienes pierden familiares, viviendas o medios de subsistencia.
A esto se suma que el 53,4% de los municipios rurales dispersos afectados no cuenta con profesionales de fisioterapia registrados, otro recurso relevante para atender las necesidades de rehabilitación de personas que hayan sufrido lesiones o limitaciones funcionales.
Las brechas previas pueden marcar la recuperación
Para Así Vamos en Salud, conocer las condiciones existentes antes del terremoto resulta fundamental para comprender las capacidades reales de los municipios afectados y evitar que la recuperación se diseñe bajo criterios homogéneos para territorios que tienen necesidades muy diferentes.
La combinación de baja conectividad, deficiencias en saneamiento básico y escasez de profesionales de la salud puede aumentar las dificultades para garantizar la continuidad de los servicios y atender las necesidades que surgen después de un desastre.
En este escenario, la recuperación no solo implica reparar infraestructura dañada por el terremoto. También supone fortalecer las capacidades que los territorios ya tenían antes de la emergencia y que pueden determinar la velocidad con la que las comunidades logren recuperar el acceso a servicios esenciales.
La información puede ser especialmente útil para definir la asignación de recursos, priorizar municipios y establecer estrategias diferenciadas de atención según las características territoriales.
Un diagnóstico para orientar la respuesta
El documento de Así Vamos en Salud constituye una aproximación preliminar construida a partir de información reportada antes del terremoto y del último reporte del Registro Único de Damnificados (RUD) disponible por parte de la UNGRD.
“La organización advierte que esta información puede modificarse de acuerdo con las actualizaciones que se realicen sobre los municipios afectados. El propósito del análisis no es atribuir al terremoto las brechas encontradas, sino aportar evidencia sobre las condiciones de partida de los territorios para contribuir a la planeación de la respuesta, la priorización de recursos y la recuperación”, añadió.
Galán recalcó que los datos dejan así una advertencia para la etapa posterior a la emergencia: la reconstrucción de los municipios afectados deberá considerar no solo los daños provocados por el sismo, sino también las desigualdades que ya existían en conectividad, servicios públicos y talento humano en salud.
“En los territorios rurales y rurales dispersos, donde las capacidades eran más limitadas antes del desastre, fortalecer estos componentes puede ser determinante para garantizar una recuperación efectiva y reducir el riesgo de que las comunidades queden aún más rezagadas en el acceso a servicios esenciales”, puntualizó.
Claves del tema en cuatro preguntas
¿Qué condiciones previas enfrentaban los municipios rurales afectados por el terremoto?
Antes de la emergencia, muchos municipios rurales y rurales dispersos ya presentaban brechas en conectividad, saneamiento básico y disponibilidad de profesionales de la salud. Estas condiciones pueden dificultar la respuesta ante una emergencia y hacer más compleja la recuperación de las comunidades afectadas.
¿Cómo afecta la baja conectividad a la atención en salud?
En los municipios rurales dispersos, la penetración promedio del acceso fijo a internet ronda el 2%. Esta situación puede limitar el uso de la telemedicina, las consultas con especialistas, el intercambio de información clínica y la coordinación entre las instituciones durante una emergencia.
¿Cuál es la situación del talento humano en salud en las zonas rurales?
Las brechas son especialmente marcadas en algunas especialidades. El 100% de los municipios rurales dispersos afectados y el 95,4% de los rurales no contaba con pediatras registrados antes del terremoto. Además, el 16,4% de los municipios rurales dispersos no tenía médicos generales registrados y el 17,8% tampoco contaba con profesionales de enfermería.
¿Por qué las condiciones previas son importantes para la recuperación?
Porque la reconstrucción debe tener en cuenta las capacidades y necesidades que ya existían antes del terremoto. Así Vamos en Salud señala que identificar estas brechas puede ayudar a priorizar recursos y diseñar estrategias diferenciadas para fortalecer la conectividad, los servicios públicos y la atención en salud en los territorios más vulnerables.