¿Cómo saber si un niño está bien después de un terremoto? Estas son las señales que debe observar

Los niños pueden experimentar miedo, ansiedad, tristeza o inseguridad, después de una emergencia, pero no necesariamente expresan lo que sienten con palabras.
¿Cómo saber si un niño está bien después de un terremoto? Estas son las señales que debe observar Crédito: Magnific.com /Colprensa

Después de un terremoto, los daños no siempre son visibles. Mientras las autoridades evalúan viviendas, colegios e infraestructura, padres, profesores y cuidadores también deben prestar atención a las afectaciones emocionales, especialmente en los menores de edad.

Los niños pueden experimentar miedo, ansiedad, tristeza o inseguridad después de una emergencia, pero no necesariamente expresan lo que sienten con palabras.

Un cambio en sus hábitos de sueño, una pesadilla, irritabilidad, llanto frecuente, dificultades para concentrarse o incluso volver a mojar la cama, pueden ser algunas de las señales que los adultos deben observar.

En diálogo con Bienestar FM, Luis Barragán, experto del Programa de Psicología de la Universidad Manuela Beltrán, explicó que los niños pueden tener dificultades para comunicar directamente sus emociones después de una experiencia que percibieron como amenazante.

Por eso, el comportamiento puede convertirse en una herramienta para identificar cómo están procesando lo ocurrido.

Estas son las señales que deben observar los adultos

Entre las reacciones que pueden aparecer después de un terremoto están: dificultades para dormir, pesadillas, miedo a quedarse solos, irritabilidad, llanto frecuente, problemas de concentración y cambios en la alimentación.

También pueden presentarse comportamientos que el niño ya había superado. Uno de los ejemplos mencionados es volver a mojar la cama.

Esas manifestaciones no significan necesariamente que el niño esté atravesando un trauma. Sin embargo, si los cambios persisten y representan una modificación importante frente a su comportamiento habitual, pueden ser una señal de que necesita mayor acompañamiento.

La observación resulta especialmente importante porque un niño no siempre dice que tiene miedo. En algunos casos puede expresarlo mediante el juego, los dibujos, conversaciones espontáneas o incluso permaneciendo en silencio.

¿Cómo hablar con un niño después de un terremoto?

Una de las recomendaciones principales es hablar con ellos con sinceridad y utilizando un lenguaje que puedan comprender, de acuerdo con su edad.

El experto dijo que no es necesario entregarles todos los detalles de la emergencia, ni mantenerlos expuestos permanentemente a imágenes, videos o conversaciones relacionadas con el desastre.

Lo importante es responder sus preguntas, escuchar sus preocupaciones y evitar transmitir información que pueda aumentar innecesariamente su miedo.

Barragán señaló que los adultos deben transmitirles un mensaje fundamental: están acompañados, no están solos y los adultos están trabajando para protegerlos.

Recuperar las rutinas puede ayudar a recuperar la seguridad

Después de un terremoto, la vida cotidiana puede cambiar por completo. Una familia puede tener que trasladarse temporalmente, un colegio puede quedar afectado o los horarios habituales pueden suspenderse.

Por eso, recuperar progresivamente algunas rutinas puede ayudar a los niños a encontrar nuevamente puntos de referencia.

Dormir a una hora habitual, compartir una comida, jugar, leer, conversar y retomar las actividades escolares cuando sea posible son acciones que pueden contribuir a recuperar una sensación de normalidad.

La clave está en hacerlo progresivamente y entendiendo que no todos los niños necesitarán el mismo tiempo.

Jugar o guardar silencio también puede ser una forma de expresar lo ocurrido

Los adultos no deberían asumir que un niño ya superó la experiencia simplemente porque juega, o porque no habla del terremoto.

De acuerdo con otros expertos como la psicóloga Ana Arias, dibujar, jugar, permanecer en silencio, o buscar constantemente la compañía de una persona de confianza, también pueden ser maneras de procesar lo ocurrido.

Por eso, la recomendación es ofrecer espacios seguros para que los niños puedan expresarse, pero sin obligarlos a hablar.

La compañía de los adultos puede ser más importante que insistir en obtener una explicación inmediata sobre lo que sienten.

Si perdió a un familiar, su casa o su colegio, no hay que obligarlo a “ser fuerte”

La experta señaló que el impacto emocional puede ser mayor cuando el terremoto ocasionó una pérdida. Un niño puede haber perdido a un familiar, un amigo, su vivienda, sus pertenencias o incluso su colegio.

En estos casos, los adultos pueden intentar encontrar rápidamente palabras para tranquilizarlo. Sin embargo, el especialista recomienda no presionarlo para que deje de sentir lo que está sintiendo.

"No hay que obligarlo a hablar ni decirle que tiene que ser fuerte", dijo Arias.

El llanto, las preguntas, el silencio, el juego, o incluso aparentar tranquilidad, pueden ser diferentes formas de procesar una pérdida.

La especialista aseguró que "cada niño puede vivir el duelo de una manera distinta y necesita contar con adultos de confianza que le permitan expresar sus emociones sin juzgarlo".

Cada niño procesa la emergencia de una manera diferente

Otros expertos señalaron que no existe una única reacción frente a una experiencia traumática. Algunos niños pueden necesitar hablar constantemente sobre lo sucedido, mientras otros pueden preferir guardar silencio.

Algunos buscarán estar acompañados permanentemente y otros encontrarán tranquilidad en sus juegos o actividades habituales.

Después de un terremoto, reconstruir no significa únicamente reparar viviendas, colegios y edificios. Para los niños también implica recuperar una sensación de seguridad que puede haberse visto afectada.

Observar sus cambios, escucharlos sin presionarlos, permitirles jugar y expresarse, responder sus preguntas con honestidad y recuperar poco a poco sus rutinas son algunas de las herramientas que pueden ayudar en ese proceso.

Claves del tema, en cuatro preguntas:

¿Qué señales emocionales pueden presentar los niños después de un terremoto?

Los adultos deben observar cambios en el sueño, pesadillas, miedo a quedarse solos, irritabilidad, llanto frecuente, dificultades para concentrarse, cambios en la alimentación o volver a mojar la cama. También pueden expresar lo ocurrido mediante el juego, dibujos, conversaciones o incluso el silencio.

¿Cómo deben hablar los adultos con los niños sobre lo ocurrido?

Es recomendable hablar con sinceridad y utilizar un lenguaje adecuado para su edad, responder sus preguntas y escuchar sus preocupaciones. No es necesario exponerlos a todos los detalles de la emergencia ni mantenerlos constantemente frente a noticias, imágenes o videos. El mensaje principal debe ser que están acompañados y que los adultos están trabajando para protegerlos.

¿Qué pueden hacer los padres y cuidadores para ayudar a los niños a recuperar la seguridad?

Recuperar progresivamente las rutinas puede ayudar: dormir a horarios habituales, compartir comidas, jugar, leer, conversar y retomar las actividades escolares cuando sea posible. También es importante ofrecer espacios para expresarse sin obligarlos a hablar y permitirles procesar lo ocurrido a través del juego o el dibujo.

¿Cuándo deben prestar especial atención los adultos al estado emocional del niño?

Cuando los cambios persisten y representan una modificación importante respecto a su comportamiento habitual, especialmente si el menor sufrió una pérdida como la muerte de un familiar, la pérdida de su vivienda, pertenencias o colegio. En estos casos, no se recomienda obligarlo a hablar ni decirle que debe “ser fuerte”, sino acompañarlo y permitirle expresar sus emociones sin juzgarlo.