El terremoto registrado el pasado 10 de agosto dejó afectaciones que van mucho más allá de los daños visibles en viviendas, hospitales y otras edificaciones. La infraestructura encargada de garantizar servicios públicos también sufrió impactos importantes en diferentes regiones del país, una situación que todavía representa un desafío para las autoridades y las empresas responsables de su recuperación.
En entrevista con La FM Fin de Semana, Andrea Pérez, gerente del relleno sanitario Doña Juana, explicó la magnitud de las afectaciones y advirtió que la reconstrucción debe contemplar no solo la infraestructura que resultó destruida, sino también las dificultades que ya enfrentaban algunas comunidades antes del movimiento telúrico.
Más de 180 acueductos y 4.500 centros educativos afectados
De acuerdo con las cifras recopiladas por entidades como el DANE, la Contraloría y la Superintendencia de Servicios Públicos, el impacto sobre la infraestructura es considerable. El balance más reciente mencionado por Pérez registra 182 acueductos, 402 centros de salud, cerca de 4.500 centros educativos, 521 vías y cinco aeropuertos afectados.
La gerente de Doña Juana también destacó el impacto sobre el sistema eléctrico, al considerar que su funcionamiento es fundamental para garantizar otros servicios esenciales.
“Sin energía no tenemos las motobombas para poder potabilizar el agua y transportar el agua”, explicó Pérez, quien señaló que, aunque el 97 % de los circuitos afectados fue recuperado rápidamente, Chocó continúa enfrentando dificultades para restablecer completamente este servicio.
La magnitud de los daños obliga a las autoridades a evaluar cómo reconstruir una infraestructura que resulta fundamental para el funcionamiento de las comunidades afectadas.
Reconstrucción debe comenzar por los servicios públicos
Para Pérez, uno de los primeros pasos debe ser revisar los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) de los municipios afectados y determinar cuáles son las zonas adecuadas para ubicar infraestructura esencial, como plantas de tratamiento, estaciones eléctricas y redes de energía.
“Desde ahí debería empezar la construcción de una ciudad: primero establecer en dónde vamos a poner la infraestructura para los servicios públicos y, alrededor de los servicios públicos, construir la ciudad y las vías”, afirmó.
La entrevistada insistió en que el proceso de recuperación no debería limitarse a reconstruir exactamente lo que existía antes del terremoto. También considera necesario incorporar las necesidades que las comunidades ya tenían antes del desastre.
“La reconstrucción no puede limitarse en este momento a aquello que se perdió”, señaló Pérez, al explicar que las dificultades previas de cada territorio también deberían ser consideradas en la planificación.
Señaló que, si bien el Gobierno nacional se ha mostrado colaborativo para la restauración de estos servicios (tanto Ministerio de Vivienda como en los mismos acueductos), se pide que el trámite sea "más ágil para restablecer y poder empezar esta construcción y reconstruir esta infraestructura de servicios públicos".
Planes de contingencia y manejo de escombros
Otro de los desafíos está relacionado con la capacidad de las empresas de servicios públicos para responder ante emergencias. Pérez recordó que la legislación establece que estas compañías deben contar con planes de continuidad del negocio, diseñados para activar rápidamente mecanismos de contingencia cuando ocurre una tragedia.
“Todas las empresas tenemos que estar preparadas para activar de manera muy rápida” estos planes, explicó, aunque aclaró que su objetivo no implica necesariamente recuperar el servicio al 100 % de manera inmediata.
La gestión de los escombros y residuos de demolición también representa un punto clave. Como ejemplo, Pérez mencionó que en Cali ya se han gestionado más de 128.000 toneladas de este tipo de materiales, que están siendo procesadas para convertirse nuevamente en insumos utilizados como base, subbase y materia prima para construcción.
El reto, según lo expuesto en la entrevista, será avanzar simultáneamente en la atención de las necesidades urgentes y en una reconstrucción planificada y resistente, capaz de garantizar la continuidad de los servicios públicos ante futuras emergencias.
Bloque de preguntas y respuestas
¿Cuántos acueductos y centros educativos fueron afectados por el terremoto?
El balance citado registra 182 acueductos, 402 centros de salud y cerca de 4.500 centros educativos afectados, además de 521 vías y cinco aeropuertos con daños.
¿Por qué la energía eléctrica es clave para recuperar los servicios públicos?
La electricidad permite operar equipos esenciales como las motobombas utilizadas para potabilizar y transportar agua. Aunque el 97 % de los circuitos afectados fue recuperado rápidamente, Chocó todavía presenta dificultades en este servicio.
¿Cómo debería planificarse la reconstrucción de las zonas afectadas?
Según Andrea Pérez, primero deben revisarse los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) para definir dónde ubicar infraestructura esencial como plantas de tratamiento, estaciones eléctricas y redes, antes de reconstruir viviendas y vías.
¿Por qué la reconstrucción no debe limitarse a reparar lo destruido?
La recuperación también debería considerar las necesidades y dificultades que las comunidades ya tenían antes del terremoto, de manera que la nueva infraestructura permita mejorar las condiciones existentes y no solo reemplazar lo que resultó afectado.
¿Qué ocurre con los escombros generados por el terremoto?
El manejo de los residuos de demolición es otro desafío. En Cali ya se han gestionado más de 128.000 toneladas de escombros, algunos de los cuales son procesados para utilizarlos como base, subbase y materia prima para nuevas construcciones.