El Observatorio Rubin inicia la mayor película del universo: un registro de 10 años para revelar los cambios del cosmos

Solo durante su primer año de operaciones generará más datos que todos los telescopios ópticos anteriores juntos, información que será compartida continuamente con astrónomos de todo el planeta.
La composición de 678 imágenes captadas por el Observatorio Vera C. Rubin Crédito: AFP

El Observatorio Vera C. Rubin en Chile comenzó oficialmente una de las iniciativas científicas más ambiciosas de la astronomía moderna: la creación de la mayor secuencia de imágenes a cámara rápida del universo jamás realizada. Durante la próxima década, el telescopio escaneará repetidamente el cielo nocturno con la cámara digital más grande del mundo, para registrar desde explosiones estelares hasta el movimiento de asteroides y la evolución de miles de millones de galaxias.

El proyecto, descrito por la revista Science, promete transformar el conocimiento sobre el universo cambiante gracias a un volumen de información sin precedentes. Solo durante su primer año de operaciones generará más datos que todos los telescopios ópticos anteriores juntos, información que será compartida continuamente con astrónomos de todo el planeta.

Un telescopio diseñado para observar un universo en constante cambio

Ubicado en la cima de una montaña en Chile, el Observatorio Vera C. Rubin recorrerá todo el hemisferio celeste visible durante varias noches consecutivas y repetirá el proceso una y otra vez durante diez años. El objetivo es construir una película del cielo nocturno que permita detectar cada cambio significativo que ocurra en el cosmos, desde asteroides errantes hasta estrellas que explotan.

Rubin abrió sus gigantescos ojos al universo hace poco más de un año, cuando publicó sus primeras imágenes en junio de 2025. Desde entonces, los ingenieros han trabajado para que el observatorio opere de forma continua y con una precisión comparable a una línea de producción científica. "Es asombroso el enorme esfuerzo que se necesita de tantas personas para que todo funcione correctamente", afirma el astrónomo Eric Bellm, de la Universidad de Washington, líder científico del sistema que alerta a la comunidad astronómica cuando el telescopio detecta un nuevo objeto o un cambio en el cielo. "Ver cómo todo encaja y poder comenzar el estudio es sencillamente emocionante", añade en declaraciones a la revista Science.

La cámara digital más grande jamás construida

Construido por la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos y el Departamento de Energía, el telescopio Rubin representó una inversión cercana a 800 millones de dólares y fue concebido para explorar el cielo de manera automática, en lugar de enfocarse en observaciones puntuales solicitadas por investigadores.

Su espejo de 8,4 metros permite capturar un área del cielo 45 veces mayor que la Luna llena, mientras que su cámara de 3.200 megapíxeles, del tamaño de un automóvil, puede tomar hasta 1.000 imágenes por noche, generando alrededor de 20 terabytes de datos cada jornada de observación.

Cada vez que un asteroide pase cerca de la Tierra, una estrella explote o un objeto distante cambie de brillo, el sistema emitirá una alerta en poco más de un minuto para facilitar observaciones de seguimiento. Se espera que el observatorio llegue a producir 10 millones de alertas cada noche.

Un mapa sin precedentes de la Vía Láctea y miles de millones de galaxias

Además del monitoreo continuo del cielo, los científicos combinarán las imágenes obtenidas durante una década para construir un mapa detallado de 200 millones de estrellas de la Vía Láctea y sus alrededores, junto con 20 mil millones de galaxias distantes.

Esta gigantesca base de datos permitirá estudiar la distribución de la materia oscura, alrededor de la cual se agrupan las galaxias, y analizar cómo la energía oscura ha impulsado la expansión acelerada del universo.

Aaron Romanowsky, de la Universidad Estatal de San José, explica que los resultados más valiosos llegarán con el paso del tiempo. "Los datos del primer año no serán muy útiles para detectar objetos débiles, pero a medida que se acumulen durante 10 años, la información irá mejorando", señala.

Los primeros descubrimientos ya muestran el potencial del proyecto

Incluso antes del inicio oficial del estudio de largo plazo, Rubin ya había demostrado su capacidad científica. Sus primeras imágenes permitieron descubrir 2.000 nuevos asteroides, algunos de ellos catalogados como "rotadores ultrarrápidos".

Un equipo encabezado por Sarah Greenstreet, de la Universidad de Washington, encontró un objeto que completa una rotación cada 1,9 minutos. "El asteroide grande que gira más rápido que se ha descubierto hasta la fecha", afirma la investigadora.

Los científicos también esperan que Rubin identifique millones de nuevos asteroides, entre ellos unos 90.000 objetos cercanos a la Tierra que podrían representar un riesgo potencial para el planeta.

En busca del Planeta 9 y de fenómenos extremos del universo

Otra de las expectativas es que el observatorio pueda detectar directamente el hipotético Planeta 9, propuesto en 2016 por sus efectos gravitacionales sobre objetos situados más allá de Neptuno.

"Una imagen directa sería un final espectacular para esta saga", afirma Konstantin Batygin, del Instituto Tecnológico de California.

Los primeros datos también evidenciaron la capacidad del telescopio para detectar fenómenos extremadamente lejanos. Igor Andreoni y su equipo identificaron ocho candidatos a supernovas, además de novas mucho más distantes de lo habitual. "Eso nos abrió la mente a esta nueva normalidad", explica Andreoni. "Estamos encontrando novas... entre 10 y 20 veces más lejos de lo habitual".

Un observatorio que también participa en la búsqueda de misterios cósmicos

En noviembre de 2025, Rubin participó en la investigación de una inusual señal de ondas gravitacionales originada por la posible fusión de dos objetos compactos, uno de ellos con una masa inferior a la del Sol.

Aunque ninguno de los cerca de 250 candidatos encontrados resultó ser la contraparte óptica del evento, los investigadores destacaron el desempeño del telescopio. "Los datos de Rubin fueron excelentes porque eran mucho más profundos, por lo que podía ver cosas mucho más débiles que los otros telescopios", afirma Noah Franz, de la Universidad de Arizona.

Mientras el enorme archivo de imágenes continúa creciendo, los científicos confían en que el observatorio permitirá responder algunas de las preguntas más importantes sobre el origen y la evolución del universo. Para Sandrine Thomas, directora asociada que lideró la preparación del telescopio, los avances alcanzados hasta ahora son "muy emocionantes". Por su parte, Eric Bellm resume las expectativas del proyecto con una frase que refleja el espíritu de la misión: "los descubrimientos más importantes aún están por llegar".

Claves del tema en cuatro preguntas:

¿Qué comenzó a hacer el Observatorio Vera C. Rubin?

El observatorio inició la elaboración de una película de 10 años del universo cambiante, escaneando repetidamente el cielo nocturno con la cámara digital más grande del mundo para registrar todos los cambios observables.

¿Qué volumen de información generará el telescopio Rubin?

Durante su primer año producirá más datos que todos los telescopios ópticos anteriores juntos, capturando hasta 1.000 imágenes por noche y alrededor de 20 terabytes de información diaria.

¿Qué investigaciones permitirá realizar este proyecto?

Los datos servirán para construir un mapa de 200 millones de estrellas y 20 mil millones de galaxias, además de estudiar la materia oscura, la energía oscura, detectar supernovas, asteroides, posibles objetos cercanos a la Tierra e incluso buscar evidencia del hipotético Planeta 9.

¿Por qué este proyecto es considerado histórico?

Porque creará el registro continuo más completo del cielo nocturno jamás realizado, permitiendo observar cómo cambia el universo durante una década y facilitando descubrimientos que, según los científicos, aún están por llegar.