Cómo el uso del celular provoca deterioro cognitivo y pérdida de memoria

Expertos advierten que la sobreexposición a pantallas y redes sociales no solo afecta la atención, sino también el sueño, la toma de decisiones y la salud mental.
Uno de los principales hallazgos tiene que ver con la atención, una capacidad clave para el pensamiento profundo. Crédito: Freepik

La dependencia del celular y las redes sociales ya no es solo una preocupación por el tiempo que se pasa frente a la pantalla, sino por sus efectos en el cerebro. Un análisis reciente abordado en el programa Siempre Contigo de La FM encendió las alertas sobre el deterioro cognitivo que estaría generando el uso excesivo de estas tecnologías.

Según explicó el filósofo y doctor en psicología, sociología y economía del comportamiento, Henry Murrain, existe evidencia creciente de que la sobreexposición digital está afectando la capacidad de pensar, concentrarse y recordar información.

Cuanto más tiempo pasa una persona en el celular, más problemas de bienestar tiene, peores relaciones desarrolla y más dificultades presenta para desempeñar sus tareas”, señaló el experto.

¿Cómo el uso del celular afecta el cerebro?

Uno de los principales hallazgos tiene que ver con la atención, una capacidad clave para el pensamiento profundo. De acuerdo con el estudio, el uso constante del celular —especialmente con contenidos cortos y de alta estimulación— reduce la capacidad del cerebro para sostener la concentración.

Estamos encontrando que múltiples problemáticas laborales están siendo generadas por una misma causa: el deterioro de la atención”, explicó.

Esto significa que tareas que antes requerían análisis, reflexión o memoria ahora se ven interrumpidas constantemente por notificaciones, videos o cambios de estímulo, lo que fragmenta el pensamiento.

Además, el cerebro se adapta a estos patrones. Es decir, al acostumbrarse a contenidos rápidos, pierde habilidad para procesar información más compleja o de largo plazo.

El impacto en la memoria y la toma de decisiones

El deterioro cognitivo no se limita a la concentración. También afecta la memoria, especialmente la memoria a corto plazo, que es clave para procesar información en el día a día.

El experto advirtió que el consumo constante de estímulos digitales genera una saturación de información que el cerebro no alcanza a procesar adecuadamente.

Nuestro cerebro tiene una capacidad finita de procesamiento. Cuando lo saturamos, pierde la capacidad de pensar de manera profunda y organizada”, indicó.

Esto también impacta la toma de decisiones, ya que una mente dispersa tiende a reaccionar más que a analizar, lo que puede derivar en errores, impulsividad o dificultad para priorizar.

Dormir mal: otra consecuencia del uso del celular

Uno de los efectos más subestimados del uso del celular es el deterioro del sueño. El uso de pantallas antes de dormir interfiere con la recuperación mental, lo que agrava el problema cognitivo.

Estar pegados a la pantalla antes de dormir afecta la higiene del sueño y hace que el cerebro no se recupere completamente”, explicó.

Incluso si una persona duerme varias horas, la calidad del descanso puede verse afectada, lo que se traduce en fatiga, irritabilidad y menor rendimiento al día siguiente.

Redes sociales: el mayor riesgo

Aunque la tecnología en general tiene impactos, el experto hizo énfasis en las redes sociales, especialmente aquellas basadas en videos cortos.

El consumo de estímulos cortos hace que el cerebro se acostumbre a ese formato y pierda capacidad para procesos más largos y complejos”, advirtió.

Esto no solo limita el aprendizaje, sino que también afecta la creatividad y el pensamiento crítico, habilidades fundamentales en el entorno laboral y personal.

Inteligencia artificial: ¿aliada o riesgo?

A diferencia de las redes sociales, la inteligencia artificial puede tener un impacto positivo o negativo, dependiendo del uso.

Si la persona se recuesta en la IA y deja que haga todo, hay deterioro cognitivo. Pero si la usa como apoyo, puede fortalecer sus capacidades”, explicó.

Es decir, la clave está en utilizar estas herramientas como complemento y no como sustituto del pensamiento.

¿Estamos perdiendo capacidad de pensar?

El experto citó investigaciones internacionales que sugieren una tendencia preocupante: una disminución en la capacidad cognitiva promedio en los últimos años.

Desde 2004, los indicadores muestran que nos estamos haciendo menos inteligentes, y esto está relacionado con la sobreexposición a pantallas”, afirmó.

Este fenómeno, aunque aún en debate, ha encendido alertas en la comunidad científica y abre la puerta a discusiones sobre regulación y uso responsable de la tecnología.

La importancia de la “higiene cognitiva”

Ante este panorama, los expertos insisten en la necesidad de adoptar hábitos que protejan la salud mental y la capacidad de pensamiento.

Entre las recomendaciones están reducir el uso del celular, evitar pantallas antes de dormir, limitar la multitarea y generar espacios de concentración profunda.

Nuestro cerebro no funciona bien en la dispersión constante. Necesita condiciones para pensar mejor”, concluyó el experto.