La pirámide de Micerino, ubicada en la meseta de Giza, vuelve a ser objeto de estudio tras la identificación de dos anomalías internas en su cara oriental. El hallazgo fue realizado por investigadores del proyecto ScanPyramids, quienes aplicaron técnicas de análisis no invasivas para examinar la estructura sin intervenir físicamente el monumento. Los resultados revelaron la presencia de cavidades llenas de aire que no coinciden con fallas naturales conocidas.
Esta pirámide, construida hace más de 4.500 años, es la menor en tamaño de las tres grandes de Giza. A pesar de contar con un acceso interior conocido en su cara norte, ciertos elementos arquitectónicos habían generado interrogantes entre especialistas, especialmente una zona revestida con bloques de granito pulidos en el sector oriental.
Granito pulido y dudas sobre su función
El uso de granito pulido en una sección específica de la pirámide no es habitual en áreas externas sin función aparente. Este detalle había sido señalado previamente por arqueólogos como un posible indicador de un acceso sellado o de un elemento simbólico asociado a rituales funerarios. La hipótesis planteada en años anteriores sugería que esa superficie pudo haber tenido un propósito distinto al decorativo.
Los nuevos datos obtenidos permiten retomar esa discusión con información técnica. La ubicación de las anomalías coincide con la zona donde se concentra el revestimiento de granito, lo que refuerza la posibilidad de una intervención arquitectónica planificada.
Tecnologías usadas en el estudio estructural
El equipo científico utilizó tomografía de resistividad eléctrica, radar de penetración terrestre y ensayos ultrasónicos para analizar el interior de la pirámide. Estas herramientas permiten identificar cambios de densidad y discontinuidades internas mediante la propagación de señales eléctricas, electromagnéticas y acústicas.
Al integrar los resultados mediante un sistema de fusión de datos, los investigadores detectaron dos cavidades diferenciadas. La primera, denominada A1, se encuentra a poco más de un metro de profundidad. La segunda, A2, está situada a una distancia similar desde la superficie exterior. Ambas presentan dimensiones limitadas y una alineación vertical que descarta un origen aleatorio.
Interpretación de las cavidades internas
Las simulaciones realizadas indican que las cavidades no corresponden a grietas estructurales ni a defectos propios del proceso constructivo. Por el contrario, los modelos sugieren que se trata de espacios vacíos creados de manera intencional. Esta disposición ha llevado a los investigadores a considerar que podrían formar parte de una entrada secundaria o de un sistema de acceso interno aún no documentado.
Christian Grosse, investigador de la Universidad Técnica de Múnich, señaló que la metodología aplicada permite inferir con precisión la naturaleza de los espacios internos. El estudio fue publicado en la revista NDT & E International y se suma a investigaciones previas del proyecto ScanPyramids en otras pirámides de Giza.
Qué sigue en la investigación en Giza
Por ahora, no existe confirmación sobre la función exacta de las cavidades ni sobre su posible conexión con corredores o cámaras más extensas. Los científicos indicaron que futuras fases del estudio podrían incorporar técnicas como la radiografía por muones, utilizada anteriormente para identificar estructuras internas en la pirámide de Keops.
De confirmarse la presencia de un acceso adicional, el hallazgo aportaría nuevos elementos para comprender la planificación arquitectónica de la pirámide de Micerino y su papel dentro del complejo funerario de Giza.