Restos fósiles de reptil marino de 120 millones de años fueron hallados en Villa de Leyva (Boyacá)

Los restos microscópicos en un ictiosaurio hallado en Boyacá muestran conservación inusual de tejido blando del Cretácico, en zona tropical.
Un equipo de investigadores identificó restos de piel en un reptil marino fósil que habitó el territorio colombiano hace aproximadamente 120 millones de años. Crédito: Cortesía Universidad del Rosario

Un equipo internacional de investigadores liderado por científicos de la Universidad del Rosario, junto con especialistas de otras instituciones académicas de Colombia, Canadá y Alemania, identificó restos de piel en un reptil marino fósil que habitó el territorio colombiano hace aproximadamente 120 millones de años, durante el periodo cretácico.

El hallazgo corresponde a un ictiosaurio y representa un caso excepcional de preservación de tejidos blandos en regiones cercanas al ecuador.

El fósil fue encontrado en Villa de Leyva (Boyacá), una zona reconocida por su riqueza paleontológica.

Según la información reportada por los investigadores, la preservación de tejidos como la piel es poco común en el registro fósil, especialmente en ambientes tropicales, donde las condiciones climáticas suelen acelerar los procesos de descomposición tras la muerte de los organismos.

Restos de piel con estructuras microscópicas

Los restos de piel fueron localizados principalmente alrededor del cráneo del ictiosaurio, donde se identificaron estructuras microscópicas con apariencia de redes.

Estas formaciones presentan similitudes con capas internas de la epidermis de vertebrados actuales. Además, se reconocieron láminas delgadas similares a fragmentos de piel, que conservan cierta flexibilidad a pesar del tiempo transcurrido desde la muerte del animal.

Aunque el material recuperado es fragmentario, los análisis químicos revelaron señales compatibles con la presencia de restos de proteínas, lo que sugiere que parte de la composición original del tejido se mantuvo a lo largo de millones de años.

Este tipo de conservación es considerado poco frecuente y aporta información relevante sobre los procesos que intervienen en la fosilización de tejidos blandos.

Condiciones ambientales y técnicas

Los investigadores atribuyen esta preservación excepcional a condiciones particulares del ambiente marino antiguo, caracterizado por bajos niveles de oxígeno y la presencia de ciertos microorganismos.

Estos factores habrían limitado la descomposición rápida del organismo y favorecido la conservación de estructuras delicadas como la piel.

Para confirmar el origen del material, el equipo científico utilizó microscopios ópticos y electrónicos, además de técnicas de análisis elemental y métodos que evalúan la interacción de la luz con los materiales.

Estas herramientas permitieron diferenciar los restos de piel de otros posibles elementos, como tapetes bacterianos, y mapear la composición del tejido fósil con alto nivel de detalle.

Conocimiento paleontológico regional

El hallazgo constituye el primer registro mundial de preservación de piel en un ictiosaurio procedente de bajas latitudes, lo que amplía el conocimiento sobre la fosilización en regiones tropicales.

Además, se trata de la primera caracterización de tejidos blandos en un reptil marino del Cretácico en el norte de Suramérica, según los investigadores.

El fósil hace parte de la colección del Centro de Investigaciones Paleontológicas de Villa de Leyva, donde será exhibido.

La investigación fue divulgada por la Universidad del Rosario y publicada en una revista científica especializada, consolidando este descubrimiento como un aporte relevante al estudio de la paleontología molecular y a la comprensión de los mecanismos de preservación excepcional en el registro fósil.