Cerca de 700 mil personas visitan cada año la Catedral de Sal de Zipaquirá, reconocida como la primera maravilla de Colombia y uno de los templos subterráneos más destacados del mundo.
Pero la riqueza de este municipio de Cundinamarca también se encuentra en su centro histórico, donde los murales, la arquitectura patrimonial, los sabores tradicionales y los oficios artesanales cuentan otras historias de su identidad.
La tradición del caramelito
Las tradiciones gastronómicas también hacen parte de la identidad del municipio de Zipaquirá. Camila Pulido es una joven que mantiene viva la preparación del tradicional caramelito rojo, un dulce típico cuya receta heredó de la maestra caramelera Eduvina Pachón.
“Es un dulce tradicional de muchos años, ya que en ese tiempo no había chocolates, no había mentas, no había nada de eso. Más que todo era el caramelito. Me enseñó la señora Eduvina, ella es una de las carameleras antiguas, hay muy poquitas, y ella quiso dar la receta a pocas carameleras, y pues yo soy la que está realizando ahorita el dulce. Tengo 30 años, me apasiona el dulce”, dijo.
Murales con historia
Esta tradición también inspiró al muralista Cristian Becerra, conocido como Greca, quien plasmó en una de sus obras la historia del caramelito y su vínculo con el maestro de la música carranguera Jorge Velosa.
“Este mural tiene que ver mucho cómo lo vemos con Jorge Velosa, que realizó una composición del Caramelito Rojo, que es lo que pasa en la estación del tren, porque el tren en la canción dice que el papá de Jorge Velosa le llevaba a él el caramelito rojo desde Zipaquirá, y por eso recuerda mucho y tiene en su memoria, en su historia, con gran amor a Zipaquirá”, destacó.
Artesanías con la sal de la mina
La historia minera de Zipaquirá también se refleja en sus artesanías. Natalie Martínez, del taller Arte en Sal, invita a los visitantes a descubrir cómo se talla la roca de sal y elaborar sus propios recuerdos.
“Tenemos una experiencia inmersiva donde vas a poder conocer el oficio, la herramienta, la técnica y poder tallar tu propio souvenir. En solo hora y media vas a poder tallar lo que tú quieras y podérselo llevar a casa”, señaló.
Zipaquirá también conserva su historia en lugares emblemáticos como su centro histórico. Carlos Riaño, vigía del patrimonio, recordó el pasado de la Plaza de los Comuneros, antiguamente conocida como Plaza Mayor, y de la Catedral Diocesana, cuya construcción comenzó en el año 1805.
Arquitectura del municipio
“Antiguamente fue la Plaza Mayor, plaza donde se hacían todos los eventos culturales, religiosos y políticos. Se hacía el mercado, las ferias, todo se hacía acá en esta plaza. La plaza posteriormente se convirtió en parque”, dijo.
Otros habitantes y visitantes recibieron positivamente la transformación que ha tenido Zipaquirá.
“Tengo mi estudio de pintor y escultor aquí en la esquina, está al frente de la Casa de los Virreyes, y me siento muy gratamente complacido. La transformación tan bonita que ha tenido este sector es increíble, la belleza de los colores, cómo han restaurado todo. Zipaquirá tiene mucho más allá de la mina, la mina es como el núcleo, la cosa central de la atracción, pero tiene mucho más”, comentó un habitante.
Por su parte, uno de los comerciantes señaló: “Soy comerciante acá de la calle Quinta, la peatonal. Nos han ayudado para que tanto las personas de acá como los visitantes de Zipaquirá pasen, conozcan nuestro sector y nos ayuden en la parte comercial y en ventas de nuestros locales”.
Detrás de los cambios que hoy se ven en Zipaquirá, hay un proceso que busca recuperar espacios emblemáticos y fortalecer el vínculo de la comunidad con su patrimonio. A través de iniciativas como Zipaquirá desde el Corazón, la Alcaldía, la Corporación Tierra S.O.S. y la Fundación Pintuco intervinieron más de 25.000 metros cuadrados de fachadas y superficies.
Trabajo con la comunidad
Alejandra Gallego, directora de Tierra S.O.S., destacó la participación de los habitantes en las decisiones sobre la renovación del centro histórico.
“Y a partir de allí generar toda una narrativa que nos permite hoy tener un recorrido por el centro histórico para contar toda esta historia. Ese es uno de los elementos que tiene el proyecto Zipaquirá desde el Corazón, pero también tuvo elementos sociales muy importantes. Cuando uno hace transformaciones físicas, es muy importante que la comunidad también se apropie de ellas, y parte de lo que esperamos es que muchos de los turistas que llegan hoy a Catedral de Sal puedan venir y visitar este lugar”.
Por su parte, Rocío Boyacá, secretaria de Desarrollo Económico y Turismo, señaló que la recuperación de lugares como la Plaza de los Comuneros, el Puente de la Leña y el Mirador de la Concepción busca dinamizar estos espacios y darles mayor protagonismo en la vida turística y cultural del municipio.
“Ya que hemos recuperado muchos espacios como el Puente de la Leña, este mirador tan lindo que tenemos en nuestro municipio, como es el Mirador de la Concepción, y vamos hacia nuestra plaza central, que es la Plaza de los Comuneros, que también recuperamos”.
La apuesta es clara: que quienes visitan la Catedral de Sal también recorran las calles, conozcan sus murales y descubran todo lo que Zipaquirá tiene para contar.
Clave del tema en cuatro preguntas
¿Qué ofrece Zipaquirá más allá de su Catedral de Sal?
El municipio de Cundinamarca también cuenta con murales que narran su historia, arquitectura patrimonial, tradiciones gastronómicas y talleres artesanales donde los visitantes pueden conocer sus oficios tradicionales.
¿Qué tradiciones mantienen viva la identidad de Zipaquirá?
Una de ellas es la preparación del caramelito rojo, un dulce típico cuya receta ha pasado de generación en generación. Esta tradición también está presente en los murales que destacan su vínculo con la música carranguera de Jorge Velosa.
¿Cómo se ha transformado el centro histórico del municipio?
A través de la estrategia Zipaquirá desde el Corazón, la Alcaldía, la Corporación Tierra S.O.S. y la Fundación Pintuco intervinieron más de 25.000 metros cuadrados de fachadas y superficies, e incorporaron 36 murales realizados por 16 artistas para recuperar espacios y fortalecer la identidad local.
¿Qué otros lugares pueden conocer los visitantes?
Además de la Catedral de Sal, pueden recorrer la Plaza de los Comuneros, el Puente de la Leña y el Mirador de la Concepción, así como descubrir las artesanías elaboradas con roca de sal y los sabores tradicionales del municipio.